La medida se oficializó este lunes en el Boletín Oficial, a casi una década del incidente que dejó heridos y graves destrozos en la zona sur de Rosario. Apolo pertenecía al mismo entramado empresario que HLB Pharma, el laboratorio involucrado en el escándalo del fentanilo contaminado que provocó muertes el año pasado. Luego del lamentable incidente la cuestionada firma resolvió mudarse a Ramallo, a través de gestiones de Mauro Poletti.

De la redacción de EL NORTE
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La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) dispuso la baja definitiva de la habilitación de Laboratorios Apolo SA, la firma con plantas y depósitos en Rosario tristemente recordada por la explosión de una caldera ocurrida el 27 de junio de 2016. Apolo pertenecía al mismo entramado empresario que HLB Pharma y Laboratorios Ramallo, involucrados en el escándalo del fentanilo contaminado que provocó muertes el año pasado.
La reciente decisión oficial fue formalizada mediante la Disposición 4/2026, publicada en el Boletín Oficial, y llega a casi una década del siniestro que provocó el derrumbe parcial del edificio rosarino de Alem al 2900, daños en viviendas linderas y dejó cinco personas heridas, una de ellas de gravedad. La resolución cancela el certificado de inscripción en el Registro de Especialidades Medicinales (REM) y da de baja de manera definitiva el legajo de la empresa ante el organismo nacional de control.
Según detalla la normativa, el trámite se inició en el marco del control sistemático del registro de establecimientos. Laboratorios Apolo estaba habilitado como elaborador de especialidades medicinales inyectables y soluciones parenterales, con instalaciones en calles Alem al 2900 y Amenábar al 400, en Rosario.
Desde la Anmat señalaron que en 2017 ya se había limitado el ejercicio de la dirección técnica de la firma. A partir de ese antecedente, el Instituto Nacional de Medicamentos (Iname) impulsó de oficio la baja de la habilitación, aunque el procedimiento quedó trabado durante años porque seguía vigente el certificado N° 55.695 en el REM. Recién tras el vencimiento de ese certificado, que no fue reinscripto, el organismo avanzó con su cancelación, tal como lo establece la Ley Nacional N° 16.463.
La disposición cuenta con la intervención del Iname y de las áreas técnicas y jurídicas de la Anmat, y lleva la firma del administrador nacional del organismo, Luis Eduardo Fontana.
Un oscuro antecesor
El nombre de Apolo volvió a tomar relevancia en los últimos meses no solo por su pasado en Rosario, sino también por su vinculación societaria con HLB Pharma y Laboratorios Ramallo, que en 2025 quedaron en el centro del escándalo del fentanilo contaminado.
La clausura el año pasado de los laboratorios HLB Pharma y Ramallo por parte de la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat), después de que se detectara la producción y distribución de un lote de fentanilo contaminado, puso otra vez bajo la lupa a sus titulares: Ariel García Furfaro y Jorge Salinas.
Según recordó el medio rosarino La Capital, ambos nombres se hicieron conocidos en aquella ciudad del sur santafesinio después de un oscuro siniestro. En 2016 eran los responsables del laboratorio Apolo, que elaboraba los sueros medicinales que utilizaban hospitales públicos y privados de todo el país.
En julio de ese año, la caldera del laboratorio rosarino ubicado en Alem al 2900 sufrió una explosión por “acumulación de vapor” y salió despedida a gran velocidad y con muchísima fuerza produciendo daños en varios edificios de esa cuadra del barrio Tablada.
Destino: Ramallo
Tras el siniestro, la fábrica de sueros no volvió a abrir en Rosario. Sus dueños decidieron mudarla. Gestión de Mauro Poletti mediante (entonces en ejercicio de su primer mandato como Intendente de Ramallo), García Furfaro encontró abiertas de par en par las puertas del parque industrial Comirsa. Allí la empresa sería relanzada, aunque ahora con nuevo nombre: Laboratorios Ramallo.
Sólo un mes y medio después de la explosión del laboratorio Apolo en Rosario, uno de sus accionistas anunciaba la apertura de una fábrica similar en Ramallo, que también produciría suero fisiológico. “Somos gente joven, con tres años en el rubro, con varios laboratorios y vimos la necesidad de abrir uno nuevo”, sostenía Ariel García Furfaro, referente del grupo, en una rueda de prensa en la que se presentó junto al intendente de Ramallo, Mauro Poletti.
Eran los primeros días de agosto de 2016 y García Furfaro indicaba que la nueva planta “se llamará Laboratorio Ramallo”, se excusaba de precisar el monto de la inversión a efectuar por “el momento que vive el país” y estimaba que generaría entre 200 y 350 puestos de trabajo.
En marzo del año siguiente, Poletti volvería a recorrer la empresa, ya lista para su inauguración. De la visita participaban también el entonces diputado provincial Andrés Quinteros y Jorge Salinas, socio de García Furfaro, y director del laboratorio Apolo entre 2005 y 2012.
El 15 de mayo de 2025, Laboratorios Ramallo fue allanado en el marco de la investigación que rodea la causa penal por el centenar de muertes presuntamente provocadas por en fantanilo contaminado que allí se fabricaba. Dos días antes la Anmat había inhibido las actividades productivas de la empresa radicada en Comirsa, clausurada desde entonces.


