El Gobierno habilita libre exportación de hidrocarburos

Nuevo esquema para exportar petróleo y combustibles

NewsITe

El Gobierno nacional reglamentó la libre exportación de hidrocarburos y puso en marcha un registro simplificado para agilizar las ventas externas de petróleo, gasolinas y derivados. La medida, instrumentada a través de la Resolución 166/2026 de la Secretaría de Energía, se inscribe en la estrategia de desregulación económica que impulsa la administración de Javier Milei.

Con este cambio normativo, la autoridad energética redefine el marco regulatorio para la comercialización externa de recursos energéticos, alineándolo con los principios de libre mercado y libre concurrencia establecidos en el Decreto 70/2023 y en la Ley Bases. El objetivo oficial es reducir al mínimo la intervención estatal y limitarla solo a lo necesario para garantizar el abastecimiento interno en condiciones razonables.

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El eje central de la reforma es la creación del Registro de Operaciones de Exportación, que funcionará bajo la órbita de la Subsecretaría de Hidrocarburos. Allí deberán inscribirse todas las notificaciones de exportación, las eventuales objeciones por parte del Estado y las denominadas «Constancias de Libre Exportación», documento clave para asegurar la estabilidad de los embarques.

Qué productos y operaciones quedan alcanzados

El nuevo régimen de registro abarca una parte central de la canasta energética argentina. Entre los productos comprendidos se incluyen:

  • Aceites crudos de petróleo y de mineral bituminoso.
  • Gasolinas, excepto de aviación.
  • Gasoil.
  • Propano, en sus distintas variantes.
  • Butano.
  • Gas Licuado de Petróleo (GLP).

La Resolución 166/2026 deroga la Resolución 241/2017, que obligaba a los exportadores a demostrar que habían ofrecido previamente su producción al mercado interno antes de obtener el permiso para vender al exterior. Según el Gobierno, ese esquema no garantizaba el abastecimiento local y generaba distorsiones incompatibles con la nueva política de libertad comercial.

A partir de ahora, los permisionarios y concesionarios pasan a tener un dominio más amplio sobre los hidrocarburos que extraen y podrán comercializarlos y exportarlos con mayor flexibilidad. Sin embargo, el mecanismo está sujeto a un régimen de «no objeción» por parte de la autoridad, que evaluará criterios técnicos y económicos antes de permitir la salida de los cargamentos.

Plazos, trámites y causales de objeción

El procedimiento se realizará íntegramente a través de la plataforma Trámites a Distancia (TAD), con plazos acotados para la intervención del Estado. La Secretaría de Energía dispondrá de hasta 30 días hábiles para expedirse sobre exportaciones de crudo, gasolinas y gasoil, y de 7 días hábiles para operaciones de propano, butano y GLP.

Si en esos plazos la autoridad no formula observaciones, se aplicará el criterio de silencio positivo: el interesado queda habilitado a exigir la emisión de la Constancia de Libre Exportación, que garantiza que el derecho a exportar no será interrumpido durante el programa de embarques asociado a esa operación.

Para contratos de más de 12 meses, el régimen exige documentación adicional, como acuerdos firmes entre las partes y proyecciones de reservas probadas de las áreas de origen. Además, cuando se trate de proyectos que requieran nueva infraestructura —como oleoductos, terminales o plantas de almacenaje— se prevé una articulación con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con el fin de simplificar los trámites para quienes ya hayan avanzado en esa adhesión.

La Subsecretaría de Hidrocarburos podrá objetar una exportación en casos de falta de disponibilidad para el abastecimiento interno en condiciones económicas razonables, inconsistencias o falta de veracidad en la información presentada, ausencia de respaldo en reservas para compromisos de largo plazo, o ante eventuales prácticas anticompetitivas y variaciones abruptas de precios en el mercado local.

Con la nueva reglamentación, el Gobierno apunta a consolidar un esquema de mayor previsibilidad para las inversiones y la exportación de energía, sin desatender el suministro interno, en un contexto de creciente protagonismo de Vaca Muerta y de proyectos asociados al gas y al petróleo argentinos.

En el sector energético consideran que la velocidad en la aprobación de las operaciones y la estabilidad regulatoria serán factores clave para atraer nuevos capitales y potenciar el perfil exportador del país en hidrocarburos, al tiempo que se monitorea su impacto sobre los precios y el abastecimiento doméstico.

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