El Gobierno celebra datos del INDEC y apuesta a un rebote

Optimismo en la Casa Rosada por los últimos datos de la actividad

Casa Rosada y señales de mejora económica

Los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) llevaron alivio a varios despachos de la Casa Rosada. En un contexto económico todavía frágil, los números de junio encendieron el optimismo dentro del oficialismo, que ahora apuesta a que, hacia fin de año, la actividad empiece a ganar velocidad y se traduzca en una mejora concreta para los ingresos de los hogares.

Según fuentes del Gobierno, la actividad económica registró en junio un crecimiento interanual del 2,7% respecto del mismo mes de 2025. Se trata de la segunda mayor suba del año, sólo por detrás de marzo, cuando el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) había mostrado un aumento del 6,2%. Además, en la comparación contra mayo se verificó una expansión mensual de 0,8%, mientras que el índice tendencia-ciclo, que depura los factores estacionales, avanzó 0,2%.

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Con estos registros, en el oficialismo sostienen que podría estar comenzando un ciclo expansivo, todavía incipiente, pero con potencial para impactar de manera positiva en los bolsillos de los sectores medio y bajo. La expectativa es que una mejora en el poder de compra ayude a reactivar el consumo, uno de los principales reclamos de la oposición, las centrales sindicales y las organizaciones sociales.

En la Casa Rosada, sin embargo, reconocen que el camino está lejos de haber terminado. La propia jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, reclamó “más velocidad en los resultados” y subrayó la necesidad de que la población perciba la mejora en su economía familiar. En Balcarce 50 coinciden con ese diagnóstico, pero remarcan que las reformas estructurales impulsadas por el presidente Javier Milei son complejas y requieren tiempo para desplegar sus efectos.

Reformas, tiempos de espera y tensiones con el sindicalismo

Entre las medidas que el Gobierno destaca se encuentran los procesos de desregulación económica y el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), considerados pilares de la estrategia oficial para atraer capitales y ampliar la capacidad productiva. Cerca del Presidente insisten en que esos cambios no generan impactos inmediatos, pero que serán determinantes para consolidar el crecimiento en los próximos meses.

Un integrante del Gabinete sostuvo que todavía “falta más dinero en los bolsillos” para que se consolide la recuperación del consumo, aunque confió en que, de cara a noviembre y diciembre, la situación tanto de trabajadores formales como informales “va a mejorar”. La misma expectativa fue planteada por Milei en distintas reuniones con su equipo, donde repite que el ajuste inicial dará paso a una etapa de expansión.

Al mismo tiempo, en el Gobierno miran con recelo las movilizaciones sindicales. La reciente marcha de la CGT al Palacio de Hacienda, en reclamo de un plan de salvataje para personas endeudadas con bancos y billeteras virtuales, fue calificada en la Casa Rosada como una protesta “política” más que sectorial. Fuentes oficiales aseguraron que en la convocatoria “no se vio a afectados directos por deudas”, y cuestionaron que los dirigentes que encabezaron la protesta “no se encuentran en la categoría de deudores”.

“Buscan sintonizar con las bases pero están lejos de tener problemas financieros”, señalaron cerca del Gobierno, en una crítica directa a la conducción sindical.

En este contexto, el oficialismo confía en que los próximos informes del INDEC respalden su lectura optimista y permitan consolidar un relato de recuperación económica. Sin embargo, la verdadera prueba estará en la calle: si la mejora de los indicadores se traduce, o no, en un alivio tangible para el bolsillo de los argentinos.

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