La propuesta apunta a que las categorías más bajas de determinados convenios alcancen ingresos de al menos $1 millón mediante acuerdos paritarios y posibles bonos. La medida podría mejorar el ingreso mensual de algunos trabajadores, pero no equivale a elevar el salario mínimo a ese monto y plantea diferencias según cómo se instrumenten los aumentos.

El Gobierno nacional llega a la reunión del Consejo del Salario con una propuesta que apunta a elevar los ingresos de los trabajadores de menores categorías dentro de algunos convenios colectivos. La Secretaría de Trabajo busca que las nuevas negociaciones salariales incorporen un piso de alrededor de $1 millón, que debería ser acordado entre sindicatos y cámaras empresarias y luego homologado por el Estado.
La iniciativa debe distinguirse de la discusión del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Actualmente, ese valor es de $376.600 mensuales y es el que se revisará este viernes en el Consejo del Salario, que vuelve a reunirse después de varios meses. El piso de $1 millón que impulsa el Gobierno, en cambio, estaría vinculado con las paritarias y con los trabajadores alcanzados por convenios colectivos que todavía tienen remuneraciones inferiores a ese nivel.
Qué ganan y qué pueden perder los trabajadores
Para quienes efectivamente queden alcanzados por el nuevo piso, la principal ventaja es concreta: un trabajador que hoy se encuentra en una de las categorías salariales más bajas podría recibir un ingreso mayor. El impacto sería especialmente relevante en actividades donde los básicos de convenio se encuentran por debajo del monto que pretende promover el Gobierno.
Sin embargo, hay una diferencia importante entre cobrar $1 millón y tener un salario básico de $1 millón. La propuesta contempla que el objetivo pueda alcanzarse mediante bonos o sumas fijas que complementen el salario. Si esos pagos tienen carácter no remunerativo, no necesariamente generan el mismo efecto sobre conceptos como aportes jubilatorios, aguinaldo, vacaciones o indemnizaciones que tendría un aumento incorporado al salario básico. Por eso, para el trabajador, no alcanza con mirar cuánto dinero recibe cada mes: también importa qué carácter tiene ese ingreso.
Otro punto es que la medida no significaría automáticamente un aumento de $1 millón para todos los trabajadores. El esquema debe ser negociado en cada actividad y no reemplaza las paritarias. El Gobierno busca orientar esas discusiones hacia un determinado piso, pero serán los sindicatos y las cámaras empresarias quienes deberán acordar las condiciones.
El contexto también resulta relevante. Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA señaló que el salario mínimo perdió 40,5% de su poder de compra entre noviembre de 2023 y julio de 2026. Con el valor actual de $376.600, la distancia entre el salario mínimo legal y el piso de $1 millón que pretende promover el Gobierno es amplia.
Por eso, el resultado de la discusión tendrá efectos diferentes según el trabajador. Para quien esté en una categoría baja y consiga un aumento real de sus ingresos, la propuesta puede representar una mejora significativa. Para quienes reciban una parte importante del incremento mediante conceptos no remunerativos, el beneficio mensual puede ser mayor que el impacto sobre sus derechos laborales futuros.
La otra cuestión pendiente será determinar qué ocurre con los trabajadores que no están alcanzados por convenios colectivos. El salario mínimo legal seguirá siendo, para ellos, una referencia distinta. La reunión del Consejo del Salario de este viernes deberá definir justamente ese valor, mientras el Gobierno intenta avanzar en paralelo con un piso más elevado para determinadas negociaciones paritarias.

