El Gobierno busca derogar la Ley de Etiquetado Frontal y eliminar los octógonos de los envases

El Poder Ejecutivo envió al Senado un proyecto para derogar la Ley de Etiquetado Frontal y pidió un tratamiento rápido de la iniciativa. Si avanza en el Congreso, dejarían de aplicarse los octógonos negros de advertencia y varias de las restricciones vinculadas a publicidad y entornos escolares.

El proyecto impulsado por el Gobierno propone eliminar los octógonos negros de advertencia en los envases.

El Gobierno nacional avanzó con un proyecto para derogar la Ley de Etiquetado Frontal y abrir paso a un nuevo esquema de información alimentaria. La iniciativa ingresó este sábado al Senado con las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Salud Mario Lugones.

La propuesta apunta a dejar sin efecto la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable N°27.642, vigente desde 2021 y conocida por la incorporación de octógonos negros en los envases de alimentos y bebidas. Desde el Ejecutivo solicitaron un “pronto tratamiento y sanción” del proyecto para reemplazar la normativa actual por otra que, según sostienen, resulte “más consistente, uniforme y adaptable”.

Si la derogación obtiene respaldo legislativo, la modificación tendría efectos inmediatos desde su publicación en el Boletín Oficial. Entre los principales cambios, desaparecerían los sellos frontales de advertencia y también caerían restricciones asociadas a publicidad, uso de personajes infantiles en envases y regulaciones vinculadas a entornos escolares.

Los argumentos del Gobierno

El Ejecutivo fundamentó la iniciativa en una serie de cuestionamientos técnicos y regulatorios sobre la ley vigente. Según planteó, el modelo actual —basado en parámetros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)— aplica criterios homogéneos sobre alimentos muy distintos, sin considerar porciones reales de consumo ni diferencias nutricionales entre productos.

De acuerdo con el proyecto enviado al Congreso, esa metodología genera situaciones en las que alimentos tradicionales o con determinados aportes nutricionales reciben advertencias similares a las de productos ultraprocesados. Bajo esa mirada, el Gobierno considera que el sistema actual puede provocar confusión en los consumidores al momento de interpretar la información de los envases.

Otro de los puntos señalados por la administración nacional refiere al impacto sobre la industria alimenticia. El proyecto sostiene que el esquema vigente funciona de manera binaria —con o sin advertencia— y no reconoce mejoras parciales o graduales realizadas por empresas dentro de una misma categoría de productos.

El texto oficial también cuestiona la falta de armonización regional dentro del Mercosur. Según el Ejecutivo, la existencia de normas distintas de rotulado frontal obliga a fabricar envases diferenciados y genera costos operativos que afectan especialmente a pequeñas y medianas empresas.

Qué seguiría si avanza el proyecto

El Gobierno aseguró además que la derogación no implicaría eliminar la información nutricional obligatoria presente en los alimentos envasados. La intención oficial, según el proyecto, es reemplazar la ley actual por un sistema que pueda adaptarse con mayor facilidad a futuras actualizaciones científicas y a las Guías Alimentarias para la Población Argentina.

La discusión comenzará ahora en el Senado, donde deberá definirse si la iniciativa obtiene respaldo parlamentario o si la Ley de Etiquetado Frontal mantiene su vigencia en los términos actuales.

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