El Ejecutivo ajusta biocombustibles en medio de la tensión energética global

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El Gobierno nacional resolvió reducir cerca de un 2% el precio del biodiésel destinado a la mezcla obligatoria con el gasoil, en un intento por amortiguar el fuerte aumento de los combustibles derivado de la escalada del conflicto en Medio Oriente. La medida quedó oficializada mediante la Resolución 81/2026 de la Secretaría de Energía, publicada este miércoles en el Boletín Oficial.
Con esta actualización, el precio de adquisición del biodiésel para su mezcla con el gasoil pasa a ser de $1.808.690 por tonelada para todas las operaciones que se concreten durante abril de 2026, o hasta que se difunda un nuevo valor de referencia. El precio anterior era de $1.842.796 por tonelada, por lo que la baja efectiva es del 1,85%, un recorte acotado pero relevante en un contexto de fuerte presión sobre los costos energéticos.
La decisión se inscribe en un escenario internacional dominado por la guerra en Medio Oriente. Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, el precio del barril de petróleo acumula un incremento cercano al 50%, suba que se trasladó con rapidez a los surtidores en la Argentina. Este encarecimiento del gasoil y las naftas impacta de lleno en el transporte, la producción y la logística, y alimenta las quejas de sectores empresariales y de servicios.
Uno de los segmentos más afectados es el transporte público de pasajeros. Empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) ya anunciaron una reducción en las frecuencias como consecuencia del mayor costo del gasoil y de la falta de reconocimiento pleno de ese incremento en las estructuras tarifarias y de subsidios. El ajuste del biodiésel apunta, en parte, a poner un límite al alza de los combustibles fósiles y a evitar mayores tensiones en el sistema de transporte.
Condiciones de pago y alcance de la medida
La normativa de Energía establece que el plazo de pago del biodiésel no podrá superar los 7 días corridos desde la fecha de emisión de la factura, con el objetivo de dar previsibilidad a la cadena de producción y suministro. Además, aclara que el nuevo valor fijado es el que deberá utilizarse en todas las operaciones de comercialización en el mercado interno, es decir, rige para la totalidad de la mezcla obligatoria con gasoil.
En los considerandos, la Secretaría recuerda que está facultada para determinar la metodología de cálculo de los precios de los biocombustibles, garantizando una rentabilidad razonable a las empresas del sector, pero teniendo en cuenta los costos de elaboración, transporte y el valor del producto puesto en planta. Es decir, el recorte actual busca equilibrar las necesidades de la industria de biodiésel con la urgencia de moderar el aumento en los surtidores.
Qué pasa con el bioetanol y el impacto en los surtidores
A diferencia del biodiésel, todavía no se actualizaron los valores del bioetanol para el cuarto mes de 2026. Siguen vigentes los precios fijados en enero: el litro de bioetanol elaborado a base de caña de azúcar se mantiene en $1.000,868, mientras que el producido a partir de maíz continúa en $917,323. Ambos se utilizan para la mezcla obligatoria con las naftas, por lo que cualquier modificación futura también incidirá en el precio final al público.
- El biodiésel se mezcla con el gasoil y su precio influye en el transporte de cargas y pasajeros.
- El bioetanol se mezcla con la nafta y es clave para la estructura de costos del sector automotor.
“Las actuales condiciones del mercado de biodiesel ameritan la determinación de un nuevo precio”, fundamentó la Secretaría de Energía en la resolución publicada en el Boletín Oficial.
Los biocombustibles son un componente cada vez más relevante en la matriz energética argentina y su precio forma parte de los costos que finalmente paga el consumidor en las estaciones de servicio. La baja dispuesta sobre el biodiésel podría aliviar parcialmente la presión sobre el gasoil en el corto plazo, aunque analistas del sector advierten que, con el petróleo en alza por la guerra en Medio Oriente, resulta difícil esperar una baja significativa en los combustibles mientras persista la volatilidad internacional.

