El grupo de Filiberti se queda con el control de AySA

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El Gobierno nacional adjudicó la empresa Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) al consorcio integrado por Rowing, Arcos, Transclor y PHX, encabezado por el empresario Mauricio Filiberti, tras un proceso competitivo en el que se definió el nuevo operador estratégico de la principal compañía de agua potable y saneamiento del país.
La oferta ganadora fue de US$340,2 millones por el 90% del paquete accionario de AySA, cifra que superó a la propuesta del grupo liderado por Roggio SA, que había puesto sobre la mesa un pago de US$285 millones. De este modo, el valor implícito por el 100% de la empresa se ubica en torno a los US$378 millones, mientras que el 10% restante seguirá en manos del sindicato que encabeza Omar Lingeri.
El monto obtenido quedó por debajo de los cerca de US$500 millones que pretendía inicialmente el Gobierno, pero las autoridades destacaron el compromiso de inversión incluido en la propuesta ganadora. El consorcio aseguró que destinará US$1.940 millones durante los primeros cinco años de la concesión y un total estimado de US$15.040 millones a lo largo de los 30 años previstos en el contrato.
En un comunicado difundido tras conocerse el resultado de la licitación, el holding expresó su “satisfacción por haber presentado la mejor oferta como Operador Estratégico de AySA” y remarcó que el plan de obras apunta a mejorar la calidad del servicio de agua potable y cloacas, con foco en la expansión de la cobertura y la modernización de la infraestructura existente.
Quién operará AySA y qué se espera para los próximos años
El consorcio designó como operador técnico a Arcos Saneamento e Participações S.A., firma del Grupo Equipav con amplia experiencia en la gestión de servicios de agua y saneamiento en Brasil. La empresa opera en el rubro desde 2010 y actualmente presta servicio, con alrededor de 25 mil colaboradores, a más de 39 millones de personas en 15 estados y más de 890 municipios del vecino país.
Además del pago por el paquete accionario, los nuevos adjudicatarios asumirán la deuda existente de AySA, estimada en unos US$70 millones. Ese pasivo pasa así a formar parte del esquema financiero que deberá administrar el nuevo operador en paralelo con el ambicioso plan de inversiones comprometido.
- Pago de US$340,2 millones por el 90% de las acciones de AySA.
- Compromiso de inversión de US$1.940 millones en los primeros 5 años.
- Plan total de obras por US$15.040 millones en 30 años de concesión.
- Asunción de una deuda aproximada de US$70 millones.
El consorcio ganador subrayó que su propuesta “contempla un plan de obras basado en la mejora de la calidad del servicio” y en la expansión de la red de agua y cloacas.
La adjudicación aún debe pasar por la revisión final de la Comisión de Evaluación, paso administrativo que suele ser decisivo para la firma definitiva del contrato. En paralelo, especialistas del sector siguen de cerca el proceso, ya que el desempeño de AySA tiene impacto directo sobre millones de usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires y otras regiones que dependen de la empresa para acceder a servicios esenciales de agua potable y saneamiento cloacal.
Con la definición del nuevo operador, el Gobierno busca garantizar previsibilidad en la prestación, financiar obras largamente postergadas y dar un nuevo marco de gestión a una compañía clave para la infraestructura sanitaria del país. La evolución de las inversiones y su traducción en mejoras concretas en la red será uno de los principales puntos a seguir en los próximos años.

