Casa Rosada reactiva su hoja de ruta política y de gestión

NewsITe
A pocos meses del inicio formal de la campaña electoral y con el Mundial 2026 como hito en el horizonte, el Gobierno nacional puso en marcha un plan para intentar reactivar una gestión que, admiten en la propia Casa Rosada, venía atravesando semanas de parálisis y tensión política.
Según pudo reconstruir DIARIO EL NORTE a partir de fuentes oficiales, la estrategia tiene dos ejes centrales: por un lado, ordenar y aceitar la agenda legislativa con el envío de nuevos proyectos al Congreso y, por otro, exigir mayor velocidad en la gestión cotidiana de cada ministerio, bajo la coordinación directa de la Jefatura de Gabinete.
El relanzamiento ocurre luego del fuerte ruido interno generado por la polémica en torno al viaje a Estados Unidos de Bettina Angeletti, esposa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el avión presidencial, episodio que derivó en una causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito. A eso se suman las tensiones propias de la interna libertaria, que obligaron a recalibrar prioridades y tiempos.
Ofensiva legislativa y nuevas leyes en carpeta
En el plano parlamentario, el oficialismo se concentra en conseguir los votos necesarios para sancionar un paquete de iniciativas que considera estratégicas para mostrar gestión y enviar señales hacia el mercado y el electorado. La mesa política trabaja sobre una hoja de ruta que incluye leyes económicas, administrativas e institucionales.
En esa tarea se mueven el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la senadora Patricia Bullrich, con llegada a bloques dialoguistas; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, encargado del puente entre la Casa Rosada y el Congreso; y el tándem federal integrado por el ministro del Interior, Diego Santilli, y el armador nacional Eduardo “Lule” Menem.
Entre los proyectos que maduran en Balcarce 50 se destaca la reforma a la Ley de Sociedades Comerciales, elaborada por el ministro de Regulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. La iniciativa apunta a facilitar la creación de empresas de base tecnológica e incluso estructuras manejadas con apoyo de sistemas de Inteligencia Artificial, un tema que ya genera debate entre especialistas en derecho comercial y laboral.
Otra de las ideas en estudio es el envío de una nueva normativa para introducir cambios en materia de Inocencia Fiscal, con el objetivo de modificar criterios tributarios y de control. En el oficialismo sostienen que estas reformas son clave para mejorar el clima de negocios, aunque en la oposición advierten sobre el riesgo de reducir controles y afectar la recaudación.
Reuniones quincenales y presión sobre los ministerios
El segundo eje del plan oficial se concentra en la gestión diaria. La responsabilidad recae en el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que planea retomar un esquema de reuniones de trabajo quincenales con los titulares de las nueve principales carteras, con el fin de acelerar tiempos de respuesta y fijar metas concretas por área.
“Los encuentros van a ser para realizar un seguimiento de gestión en profundidad. Manuel cree que se puede mejorar la velocidad de resolución de los problemas”, explican cerca del jefe de Gabinete, donde remarcan que el Gobierno necesita mostrar resultados antes de que la campaña electoral copé por completo la agenda pública.
- Se prevé un monitoreo periódico de expedientes y programas demorados.
- Se fijarán plazos para destrabar proyectos de infraestructura y políticas sociales.
- Habrá evaluaciones sobre el cumplimiento de metas y eventuales cambios de equipos.
De acuerdo con el esquema que se baraja, Adorni se reunirá semana de por medio con Luis Caputo (Economía), Sandra Pettovello (Capital Humano), Diego Santilli (Interior), Juan Bautista Mahiques (Justicia), Carlos Presti (Defensa), Alejandra Monteoliva (Seguridad), Mario Lugones (Salud), Pablo Quirno (Relaciones Exteriores) y Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado), además de sus respectivos equipos técnicos.
En la cúpula libertaria aseguran que existe conformidad general con la tarea de los ministros, pero admiten que urge acortar los tiempos de respuesta para capitalizar políticamente cualquier mejora antes del inicio formal de la contienda electoral.
Con el reloj electoral en marcha y un contexto económico y social todavía frágil, el oficialismo busca así pasar de la defensiva a una etapa de gestión más visible, donde cada ley aprobada y cada medida ejecutada se conviertan en insumos de campaña rumbo a 2026.

