El FMI advierte por el impacto inflacionario del conflicto

El conflicto en Medio Oriente y la nueva alarma del FMI

Buque petrolero navegando en zona de conflicto en Medio Oriente

NewsITe

El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a encender una señal de alerta frente a la escalada de tensión en Medio Oriente y su posible impacto sobre la economía global. Según cálculos del organismo, cada aumento del 10% en la cotización internacional del petróleo podría sumar alrededor de 40 puntos básicos adicionales a la inflación mundial, en un escenario ya marcado por presiones de precios tras la pandemia y la guerra en Ucrania.

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Durante una conferencia de prensa brindada en Washington y seguida por la agencia NA, la vocera del FMI, Julie Kozack, aclaró que se trata de una “regla general” sujeta a múltiples factores, entre ellos la duración del conflicto y la intensidad de las interrupciones en la provisión de energía. El organismo monitorea especialmente lo que ocurre en el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta.

Kozack advirtió que el cierre o la restricción del tránsito en ese corredor clave podría bloquear hasta un 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. Un shock de esas características, remarcó, no solo encarecería la energía sino que también afectaría los costos de producción a nivel global y, en consecuencia, el precio de los alimentos y otros bienes básicos.

Riesgos sobre energía, alimentos y mercados financieros

El FMI prevé que un conflicto prolongado impulse subas adicionales en los valores de los productos básicos, en especial combustibles y alimentos. La vocera insistió en que el encarecimiento de estos insumos esenciales puede trasladarse con fuerza a los índices de inflación general, con eventuales efectos de segunda ronda, como reclamos de aumentos salariales y ajustes de tarifas o contratos.

Además del canal energético y alimentario, el organismo observa una mayor volatilidad financiera: el dólar se apreció frente a la mayoría de las monedas y las divisas de mercados emergentes se vieron debilitadas. Ese movimiento encarece el financiamiento para países endeudados en moneda extranjera y presiona las reservas de los bancos centrales, un punto sensible para economías como la argentina.

  • Un cierre prolongado del estrecho de Ormuz afectaría un quinto del comercio mundial de petróleo y gas licuado.
  • El shock de precios podría agravar tensiones sociales en países con alta inflación y bajo crecimiento.

“Veremos si habrá efectos de segunda ronda y en las expectativas”, advirtió Julie Kozack, al referirse al posible impacto del encarecimiento de la energía y los alimentos sobre la inflación global.

Ante este cuadro, Kozack señaló que por ahora no se registran pedidos formales de asistencia de emergencia al FMI vinculados de manera directa con el conflicto. Sin embargo, dejó la puerta abierta: el organismo está dispuesto a brindar apoyo financiero a los países que lo soliciten si la situación se agrava. Los próximos meses serán clave para determinar si el impacto se limita a un shock transitorio o si deriva en una nueva ola inflacionaria global.

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