El empleo formal volvió a caer en julio y ya se perdieron más de 136.000 puestos en un año

El trabajo registrado retrocedió por decimocuarto mes consecutivo en el sector privado. Los datos oficiales muestran que la contracción alcanza a la industria, el comercio y la construcción, mientras las empresas reducen las nuevas contrataciones.

El empleo formal continúa sin encontrar un piso en la Argentina. Durante julio se profundizó la caída del trabajo registrado y, en la comparación interanual, se contabilizaron 136.500 puestos menos. Dentro del sector privado, la pérdida de puestos asalariados se extendió por decimocuarto mes consecutivo, en un escenario marcado por la debilidad de la actividad económica y la cautela de las empresas a la hora de incorporar personal.

De acuerdo con los datos de la Secretaría de Trabajo, el total de trabajadores registrados llegó en julio a aproximadamente 12,726 millones, frente a los 12,752 millones de junio. Esto representa una caída mensual de 26.600 puestos en la medición sin ajustar por estacionalidad, mientras que en la serie desestacionalizada el retroceso fue de 15.500.

La situación también resulta preocupante en la comparación con julio de 2025, cuando se contabilizaban alrededor de 12,863 millones de trabajadores registrados. La diferencia refleja las dificultades para sostener el empleo formal y recuperar los puestos perdidos durante los últimos meses.

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En el sector privado, la tendencia descendente se mantiene desde junio de 2025. Solo en julio de este año se perdieron 12.716 empleos asalariados registrados, según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Desde noviembre de 2023, la reducción acumulada en esta categoría alcanza los 265.765 puestos, equivalente a una caída del 4,2%.

La contracción afecta a distintas actividades de la economía. La construcción encabezó las bajas mensuales, con un retroceso del 0,6%, seguida por la intermediación financiera, con una disminución del 0,4%. La industria manufacturera, el comercio, el transporte y las comunicaciones, y los hoteles y restaurantes también registraron caídas del 0,3%.

En la comparación interanual, la industria y el comercio concentraron buena parte de la pérdida de empleo asalariado privado, con aproximadamente 51.100 y 42.300 puestos menos, respectivamente. Ambos sectores explican cerca del 70% de la reducción registrada en esa categoría.

El panorama muestra, además, diferencias entre las ramas de actividad. Mientras la minería, la pesca y los servicios de electricidad, gas y agua exhibieron leves avances durante julio, la mayoría de los sectores relevados registró retrocesos o se mantuvo sin cambios.

Otro factor que preocupa es la falta de nuevas incorporaciones. Según el diagnóstico oficial, las empresas están limitando las contrataciones y postergando la reposición de trabajadores que dejan sus puestos. De esta manera, la caída no responde únicamente a los despidos, sino también a la dificultad para generar nuevas oportunidades laborales.

En paralelo, el crecimiento del monotributo no alcanza para compensar la reducción del empleo asalariado formal. Se trata de modalidades laborales diferentes, por lo que el aumento de trabajadores independientes no implica necesariamente una recuperación de los puestos perdidos en relación de dependencia.

Con estos indicadores, el mercado laboral continúa mostrando dificultades para recuperarse. La evolución de la actividad económica, el desempeño de los sectores productivos y las decisiones de contratación de las empresas serán determinantes para establecer si en los próximos meses puede revertirse una tendencia que golpea al empleo registrado.

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