El efecto del ejercicio que va más allá del cuerpo

En el estudio participaron adultos físicamente inactivos con distintos trastornos de salud mental, como depresión, trastorno de pánico, agorafobia, estrés postraumático o insomnio.

Hacer ejercicio puede ayudar a reducir el estrés y los pensamientos negativos repetitivos en personas con distintos problemas de salud mental. Un estudio publicado en enero en la revista Psychological Medicine, de Cambridge University Press, analizó por qué la actividad física puede producir ese efecto.

Los investigadores analizaron a 400 adultos físicamente inactivos con depresión, trastorno de pánico, agorafobia, estrés postraumático o insomnio. Un grupo continuó con su tratamiento habitual y el otro añadió a ese tratamiento un programa de ejercicio de seis meses. Al principio realizaban 30 minutos de ejercicio aeróbico, principalmente carrera al aire libre, dos o tres veces por semana, con supervisión; después continuaron por su cuenta.

Menos vueltas a los mismos pensamientos

A los seis y doce meses, quienes participaron en el programa mostraban menos estrés percibido y menos pensamientos negativos repetitivos que el grupo que recibió únicamente el tratamiento habitual.

Una posible explicación es que la actividad física ayuda a desviar la atención de los pensamientos negativos y a romper ese círculo repetitivo. Los autores también plantean que el ejercicio podría ayudar al organismo a responder mejor al estrés.

Los autores señalan que el estudio incluyó únicamente a personas físicamente inactivas, lo que limita hasta qué punto sus resultados pueden aplicarse a otros grupos.

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