El futbolista que admitió su adicción al juego y quedó al borde del abismo

NewsITe
“Perdí todo. Mi familia está destrozada”. Con esa frase, el mediocampista argentino Jonatan Gómez, de 36 años, decidió exponer públicamente el drama que atraviesa por su adicción al juego online. El ex futbolista de Rosario Central, Racing, Banfield, Argentinos Juniors y varios clubes del exterior reconoció ser ludópata, arrastra una deuda de aproximadamente 50.000 dólares con una plataforma clandestina y enfrenta, además, un complejo frente judicial.
Gómez ubicó el inicio de su caída en 2020, cuando regresó desde Brasil para sumarse a Argentinos Juniors. Allí, relató, comenzó a jugar en sitios ilegales a partir de la recomendación de un compañero de plantel. Primero fueron apuestas en casino virtual y, sobre todo, en ruleta online. Como suele ocurrir en estos casos, las primeras jugadas le resultaron favorables y esa sensación de ganancia inmediata lo llevó a incrementar montos y frecuencia hasta perder el control.
El volante aseguró que nunca dejó de entrenarse ni de cumplir con sus obligaciones profesionales, pero admitió que el juego empezó a desordenar todo lo demás: su economía, su ánimo, sus relaciones personales y el clima dentro de su familia. Con el correr de los meses, la deuda con la plataforma clandestina trepó hasta los 50.000 dólares. Según su versión, cuando llegó el momento de cobrarle, comenzaron las amenazas y las visitas a lugares vinculados con él y con sus padres, incluso durante su paso por Sarmiento de Junín.
Del reclamo de deuda a los embargos y el vuelco en la causa
Gómez denunció que fue presionado para firmar cuatro pagarés por un total de 505.000 dólares, más de diez veces el monto que reconoce como deuda real. Esos documentos terminaron ejecutándose en la Justicia y derivaron en embargos preventivos sobre propiedades, un auto y cuentas bancarias a su nombre. El jugador presentó entonces denuncias por extorsión y amenazas en los tribunales de San Lorenzo, en la provincia de Santa Fe.
La causa atravesó primero una discusión de competencias hasta que la Cámara Penal de Rosario ordenó avanzar con la investigación al considerar que había elementos suficientes para indagar lo sucedido. Sin embargo, el expediente dio un giro cuando el fiscal Aquiles Balbis resolvió desestimar la denuncia por extorsión al entender que no había pruebas firmes de que los hechos ocurrieran tal como los relató el futbolista. Según la resolución, el propio Gómez mantenía relación previa con algunas de las personas señaladas y habría incurrido en inconsistencias en sus declaraciones.
Con ese argumento, Balbis remitió la actuación a la fiscal Luisina Paponi para que evalúe si corresponde abrir una causa por presunto falso testimonio contra el mediocampista. Paralelamente, la defensa de uno de los denunciados ya anticipó que analiza promover una demanda civil por daños y perjuicios contra el jugador, a partir de la desestimación de la denuncia original.
Apuestas ilegales, salud mental y un futuro incierto
A pesar del cierre parcial de la vía por extorsión, la Justicia mantiene abierta la investigación sobre la propia plataforma clandestina en la que Gómez jugaba: cómo funcionaba el sistema, quiénes estaban detrás, de qué manera se otorgaban créditos a los apostadores y cómo se generaban y cobraban las deudas. El caso vuelve a poner sobre la mesa el crecimiento de las apuestas ilegales y los riesgos de los sistemas que permiten seguir jugando aun cuando se acumulan pérdidas importantes.
- Gómez reconoció públicamente que utilizó un sitio sin autorización y que se endeudó mediante créditos para continuar apostando.
- El mediocampista inició un tratamiento para combatir la ludopatía y busca recomponer el vínculo con su familia.
- Su futuro profesional es una incógnita: el propio jugador admite que hoy el fútbol pasó a un segundo plano frente a la necesidad de recuperar estabilidad emocional.
“Cambiaría todo por tener paz y que mis hijos me vean feliz”, resumió Jonatan Gómez al explicar por qué decidió contar su historia y asumir su adicción al juego.
Mientras avanza la pesquisa sobre el circuito de apuestas ilegales, el caso de Gómez funciona como una advertencia sobre el costado más oscuro del juego online: una adicción que puede comenzar con una apuesta desde el celular y terminar en deudas impagables, conflictos judiciales y familias quebradas. El mediocampista intenta ahora dar vuelta la página, en un proceso largo que combina terapia, acompañamiento familiar y la necesidad de que la Justicia clarifique qué ocurrió con la plataforma clandestina y con la montaña de dinero que lo dejó al borde del abismo.

