El fin de la calma cambiaria agita al mercado financiero

NewsITe
Tras casi dos meses de relativa estabilidad, la pax cambiaria comenzó a resquebrajarse y el dólar volvió a tomar impulso en la plaza local. El tipo de cambio minorista trepó hasta un promedio de $1.431,58 en las entidades relevadas por el Banco Central (BCRA), mientras que en el Banco Nación se ofreció a $1.425 para la venta, marcando un nuevo salto en la cotización oficial.
En el segmento mayorista, el dólar spot cerró en $1.408 para la venta, luego de encadenar subas de $10 el martes y $18,5 el miércoles. Se trata del nivel más alto desde el 9 de febrero y se da en un contexto de mayor tensión financiera, con una brecha del 14% respecto del techo de la banda de flotación, fijado en $1.605,40. En la rueda se negociaron más de u$s213 millones en el mercado de contado.
El movimiento también se trasladó al mercado de futuros. Los contratos de dólar cerraron con mayoría de alzas de hasta 0,7%, reflejando la expectativa de que el tipo de cambio mayorista se ubique en torno a $1.408 hacia fines de febrero. El volumen operado en futuros llegó a u$s1.386 millones, una señal de creciente búsqueda de cobertura ante eventuales cambios en la estrategia cambiaria oficial.
Futuros, financieros y blue: cómo reaccionó cada dólar
Entre las cotizaciones financieras, el dólar MEP avanzó 0,6% y se posicionó en $1.433,96, mientras que el contado con liquidación (CCL) subió 1% hasta los $1.479,57. En contraste, el dólar blue retrocedió $10 y quedó en $1.450 para la venta, una baja que no alcanza a compensar las presiones que se observan en el resto del mercado.
Operadores consultados señalan que la decisión del Gobierno de no convalidar instrumentos a tasa fija en la última licitación del Tesoro fue un factor clave en el giro de la dinámica cambiaria. Al no absorber todos los pesos que quedaban disponibles, se liberó liquidez al sistema y parte de esos fondos se volcó a la demanda de dólares, presionando tanto al tipo de cambio oficial como a las cotizaciones financieras.
La caución en pesos a un día se negoció en torno al 17,9% de tasa nominal anual (TNA), un nivel que refleja la baja en las tasas de muy corto plazo. Menor rendimiento para las colocaciones de corto plazo implica, según los analistas, una caída momentánea en el atractivo del carry trade, la estrategia que combina colocaciones en pesos de alta tasa con la estabilidad cambiaria.
El rol del Tesoro y la señal al mercado
En la última licitación, el Tesoro colocó la totalidad de lo previsto del nuevo Bonar 2027 (AO27) por u$s150 millones, frente a una demanda que se acercó a u$s868 millones. La tasa de corte se ubicó en 5,89%, por debajo del cupón del 6%, lo que permitió emitir el bono sobre la par y envió una señal de confianza moderada hacia el instrumento, aun en un contexto de volatilidad.
Para especialistas del mercado, la clave del episodio pasa por la forma en que el Gobierno administra la absorción monetaria. Al no ofrecer papeles de tasa fija de corto plazo ni captar el total de los vencimientos, se incrementó la disponibilidad de pesos, se deprimieron las tasas cortas y se encendió el apetito por la cobertura cambiaria. De todos modos, remarcan que no se observa, por el momento, un quiebre estructural del esquema macroeconómico.
“Mientras el Gobierno mantenga tasas reales positivas y capacidad de absorber liquidez cuando sea necesario, la estabilidad puede sostenerse”, apuntó un analista consultado, al evaluar el salto reciente del dólar y su impacto en la City porteña.
En la licitación en pesos, el rollover fue del 93%, un nivel que los expertos consideran aceptable en un escenario en el que la liquidez en moneda local viene ajustada y no se ofrecieron títulos cortos a tasa fija. Por ahora, el mercado lee la suba del dólar como una señal de sensibilidad del esquema cambiario más que como el inicio de una crisis profunda, aunque advierte que la atención seguirá puesta en las próximas licitaciones y en la dinámica de las tasas.

