El día que nació mi hermano, un hijo de la democracia

Un día como hoy, pero de hace 40 años, nació Fernando, el mayor de mis hermanos. Siempre supe cuándo cumplía años porque en el país se conmemoraba algo grande, algo que se llamaba democracia.

María Belen Nardoni
De la redacción de EL NORTE

En aquel momento, cuando me contaron la historia era una niña, tendría 5 o 6 años, pero la recuerdo vívidamente como si fuera ayer. Al mismo tiempo, intuía que esa fecha tenía algo importante, pero no entendía muy bien ni el hecho histórico ni el significado de la palabra.

El día en que nació mi hermano había un clima de algarabía y de unidad nacional. Momentos antes que mi mamá –primeriza– entrara en labor de parto, estaba frente a su primer televisor a color que había ganado en un sorteo de un círculo entre sus compañeros de trabajo. En aquel momento, hacía 40 días que tenía licencia por maternidad.

Un dato relevante es que mi hermano debía nacer aproximadamente un 10 de noviembre, pero su llegada al mundo se hizo esperar hasta el día de la asunción presidencial de Raúl Alfonsín.

Esa mañana, mi madre estaba en el comedor de la casa, había sintonizado el televisor y puso ATC (Argentina Televisora Color), que hoy en día se conoce como la TV Pública. Quizás, millones de familias a lo largo del país estaban expectantes frente a aquel aparato que transmitía imágenes en blanco y negro o en color, porque no pudieron asistir ese 10 de diciembre a las puertas del Congreso y a Plaza de Mayo. Pero la gran diferencia con los demás argentinos fue que mi madre entró en aquel momento en labor de parto.

Como conté anteriormente ella era madre primeriza, y sintió que se le rompió la bolsa del líquido amniótico. Por eso llamó a Marta, su vecina de aquel entonces, quien ya tenía tres hijos y, además, era la única que poseía un automóvil en la cuadra, el Falcón de color naranja estaba listo para trasladar a mi mamá a la Clínica Alvear. Sin embargo, había una razón por la que esperar.

En palabras de mi madre

“Se me rompió la bolsa. Llamé a Marta porque me iba a llevar a la clínica, pero justo en ese momento empezaba la transmisión de la asunción de Alfonsín. Era un momento histórico y yo quería verlo”, rememoró y aún no deja de sorprenderme que no sentía temor o ansiedad por el nacimiento de mi hermano.

“Marta me gritaba para irnos porque tenía miedo de que el bebé nazca en casa; ella era una mujer con experiencia porque ya tenía hijos. Pero yo agarré y me puse un toallón de contención, me senté y me aguanté media hora más, hasta no ver que le pusieran la banda presidencial no me iba a levantar. Después de eso sí, me llevaron rápido a la clínica Alvear”, y a pesar de esa locura de juventud, salió todo perfecto.

Ese día era feriado nacional porque arrancaba la “vuelta de la democracia”, así que el doctor, por el cual mi hermano lleva el nombre de pila, bromeó con mi mamá. “Me arruinaste el día libre, no voy a poder irme a la isla ahora”, le sonrió.

Fernando llegó al mundo a las 21.30 por cesárea, pesando 4500 kilos, era un bebé fuerte y grande. Las enfermeras que pasaban por la habitación a verlo se asombraban porque hacía fuerza para darse vuelta en la cuna que descansaba.

Hijo de la democracia

“¿Qué se siente haber nacido un 10 de diciembre de 1983?”, le pregunté por primera vez en un contexto especial por cuatro décadas ininterrumpidas de gobiernos electos por el voto popular. “Es un poco raro porque cada 4 años le dan más bola al nuevo presidente que a mí”, bromeó respecto a las asunciones presidenciales. “Pero se siente bien saber que uno nació cuando empezó la democracia”, expresó con orgullo.

Además de haber nacido en una fecha especial, Fernando llevaba una marca de nacimiento muy particular de la que lamentable no quedaron registros fílmicos. Sobre ello manifestó: “De chiquito siempre tuve una mancha en la parte de la panza. Se parecía a un mapa de Argentina, hasta tenía unas ‘manchitas’ abajo como si fuesen las Islas Malvinas. Mucho tiempo se notó hasta mi adolescencia, pero me puse más grande y dejó de notarse”. Como hermana menor puedo dar fe de que tuve el privilegio de asombrarme con el mapa-marca.

Por último, le consulté sobre cómo se siente con estas cuatro décadas vividas en relación con los gobiernos que se sucedieron en el país, y sobre qué espera para esta nueva etapa. “Me siento decepcionado, uno se siente así porque la situación de Argentina no es la mejor. Desde chico viví momentos en que la democracia nos falló, como en el 2001. Y ahora espero, como lo hago en cada gobierno, que el país mejore para todos”, concluyó uno de los hijos de esta democracia

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