El día que Chiche Gelblung hizo una autopsia a un “extraterrestre” en vivo para demostrar un engaño

Ocurrió en 1995 en “Memoria”, el programa que conducía por Canal 9. Chiche mandó a fabricar un supuesto alienígena y convocó a profesionales para reproducir una filmación que había causado impacto en todo el mundo. Su objetivo era demostrar que las imágenes atribuidas al incidente de Roswell podían ser falsificadas.

Mucho antes de que las imágenes creadas con inteligencia artificial instalaran un debate cotidiano sobre qué es verdadero y qué es falso, Chiche Gelblung protagonizó uno de los experimentos televisivos más recordados de la Argentina. En 1995, el periodista recreó en vivo la autopsia de un supuesto extraterrestre para demostrar que un video que había recorrido el mundo y era presentado como un documento vinculado al caso Roswell podía ser un montaje.

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La historia había comenzado con una filmación en blanco y negro difundida por el productor británico Ray Santilli. El material supuestamente mostraba una autopsia practicada sobre un ser extraterrestre recuperado luego del célebre incidente de Roswell, ocurrido en Nuevo México en 1947. La grabación tuvo una enorme repercusión internacional durante 1995 y llegó a la televisión argentina.

En el país, las imágenes fueron emitidas por Telefe en un especial conducido por Fernando Bravo y Teté Coustarot. Gelblung contó años después que inicialmente sintió envidia porque su competencia había conseguido un material que generaba enorme expectativa, pero su impresión cambió cuando lo observó: estaba convencido de que se trataba de una falsificación.

El “extraterrestre” de Chiche

En lugar de limitarse a cuestionar las imágenes, Chiche decidió intentar reproducirlas. La producción de “Memoria”, su programa en Canal 9, destinó cerca de 4.000 dólares a fabricar una criatura semejante a la que aparecía en el video internacional. Especialistas en efectos confeccionaron el cuerpo y utilizaron elementos de origen animal para simular sus órganos internos.

La puesta en escena buscó reproducir hasta los detalles visuales del supuesto documento. El estudio fue acondicionado con iluminación, sábanas e instrumental para recrear el ambiente de una autopsia, mientras profesionales participaron de la intervención sobre el muñeco. Las imágenes se mostraban con una estética similar a las de la grabación atribuida a Roswell.

El resultado fue uno de los momentos más singulares de “Memoria”. Frente a las cámaras, el cuerpo artificial fue abierto y sus supuestos órganos fueron retirados durante el procedimiento. Al terminar, Gelblung mostró que aquello que el espectador acababa de observar no correspondía a ninguna criatura desconocida: era una construcción preparada específicamente para el programa.

Su intención era demostrar que conseguir imágenes convincentes no alcanzaba para acreditar una historia extraordinaria. Gelblung sostuvo posteriormente que aquella recreación llegó a utilizarse en ámbitos universitarios como ejemplo de la necesidad de verificar la información antes de publicarla.

La verdad sobre la famosa autopsia

Con el paso de los años, las sospechas alrededor de la filmación internacional terminaron confirmándose. En 2006, Ray Santilli y Gary Shoefield reconocieron que habían creado las imágenes difundidas en 1995. Santilli mantuvo, sin embargo, que su producción había sido una “reconstrucción” basada en una filmación auténtica que decía haber visto anteriormente y que se había deteriorado, una afirmación que no aportó pruebas suficientes para establecer la existencia de aquel supuesto material original.

Los responsables utilizaron un cuerpo artificial construido para la filmación y distintos elementos para recrear los órganos. De esta manera, más de una década después de la emisión que había causado sensación internacional, quedó reconocido que las famosas imágenes presentadas al público en 1995 no documentaban una verdadera autopsia extraterrestre.

La intervención de Chiche quedó así como una de las emisiones más recordadas de la televisión argentina de los años 90. En una época sin redes sociales, inteligencia artificial generativa ni el actual concepto de desinformación digital, el conductor utilizó el propio lenguaje televisivo para demostrar hasta qué punto una imagen impactante podía construirse y presentarse como verdadera.

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