Damián Grottini renunció al patrocinio de sus abogados particulares y su defensa pasó a la esfera de la Defensoría Oficial N° 3 a cargo del letrado Pablo Prati. Había sido condenado a prisión perpetua por el homicidio de su madre. La sentencia fue recurrida y luego confirmada días atrás por el Tribunal de Casación. Grottini pidió a este mismo estamento que solicite una revisión del fallo ante la Corte provincial.

De la redacción de EL NORTE
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Pablo Damián Grottini estaba acusado de provocar la muerte, a través de manipulación de sueros, de su hermano Germán en 2019, de su hija Luz Ailén en 2021 y de su madre Teresita Di Martino el 23 de abril de 2022.
En junio del año pasado, en fallo unánime, los magistrados Cristian Ramos, Laura Fernández y Belén Ocariz habían decidido condenar a Pablo Damián Grottini a prisión perpetua por el homicidio de su madre Teresita Di Martino. Respecto de las muertes de su hermano y de su hija, los jueces entendieron que lo alcanzaba el beneficio de la duda. La defensa, integrada por los abogados Jorge Ingrata y Miguel Arzagot, por su parte, había apelado ante el Tribunal de Casación la sentencia en cuanto al homicidio de Di Martino y la acusación, a cargo de la fiscal Belén Baños, respecto de las absoluciones por la responsabilidad en las muertes de Germán y Luz Ailén.
El 8 de mayo pasado Casación dio conocer su dictamen confirmando el fallo de primera instancia. En las últimas horas trascendió que Damián Grottini revocó el poder a sus abogados defensores y que optó por un defensor oficial.
La designación recayó en el Dr. Pablo Prati, quien subroga la Defensoría N° 3 que se encontraba en turno al comienzo de la instrucción de la causa. Consultado al respecto, el funcionario, en diálogo con EL NORTE, manifestó lo siguiente: “La causa del Sr. Grottini, ante la revocación del poder a los abogados particulares, pasó a la esfera de la defensa oficial. Por una cuestión de distribución de tareas y de gestión, estaba de turno la Defensoría N° 3 en la época en la cual se inició el proceso. Como en este momento la estoy subrogando, asumí la defensa”. “Respecto del recurso presentado ante el Tribunal de Casación contra la sentencia, éste ratificó lo decidido en primera instancia, por lo que rechazó el planteo de la defensa particular y también el reclamo de fiscalía en cuanto a los otros dos hechos que se le imputaron y por los que fue absuelto”, declaró Prati.
Consultado en cuanto a la decisión de recurrir a la Corte provincial por una nueva revisión, informó que “cuando Damián Grottini fue notificado del fallo de Casación, manifestó su intención recursiva”. “Estuvimos dialogando, fue asesorado y dijo estar disconforme con lo resuelto, por lo que el paso siguiente es la presentación de un recurso ante la Corte. Pero técnicamente a este debe presentarlo la Defensoría de Casación, que es la que está facultada en esta instancia para hacerlo. Se instrumenta desde La Plata ante la Corte provincial siempre que existan agravios suficientes como para que el Tribunal Superior intervenga. Por lo general, ante hechos de esta naturaleza y por la gravedad de la sentencia, los defensores de Casación recurren”, indicó.
Respeto a su actuación de ahora en más, explicó: “Soy su defensor, voy a seguir en su defensa, pero en todo lo que tenga que ver con su situación de alojamiento en la Unidad Penal, con sus condiciones de detención y con las medidas de prisión preventiva”. “Recordemos que su sentencia aún no está firme; por lo tanto, su situación es la de una persona procesada y por ley se establecen parámetros para pedir la revisión de la prisión preventiva o de cualquier otra situación que pueda tener que ver con su salud o alguna otra cuestión en su alojamiento”, concluyó el defensor oficial Pablo Prati.
La acusación
Pablo Damián Grottini fue acusado de cometer tres crímenes atroces dentro de su núcleo familiar más cercano. La fiscalía le imputaba haber provocado de manera intencional las tres muertes motivadas por la codicia, en todos los casos inyectando sustancias letales. Pero faltaban las pruebas fundamentales; solo las autopsias podían dar las pistas indubitables de que las personas fallecidas habían sido asesinadas. El certificado de defunción de Germán Grottini atribuía la muerte a una encefalopatía y el cuerpo, que había sido cremado, ya no estaba para poner en duda el diagnóstico. En el caso de Ailén, lo consignado en el acta al momento del deceso fue “status convulsivo” sin establecer el origen. La autopsia practicada al cuerpo de la niña 10 meses después no arrojó resultados que permitieran conocer las causas que llevaron al desenlace fatal.
En el caso de Teresita, aunque el informe de la necropsia había consignado que la muerte “podría ser compatible con la aplicación de una inyección de aire en las venas”, la suma de otros indicios habría llevado al médico legista a concluir que la muerte fue provocada de manera intencional. Con el análisis de todos estos elementos, los jueces decidieron absolver por el beneficio de la duda a Damián Grottini por el homicidio de su hermano y de su hija, pero encontraron que había certeza suficiente como para condenarlo a prisión perpetua por la muerte de su madre, lo que implicaría, de quedar firme la sentencia, que deberá pasar al menos 35 años en la cárcel.
La investigación comenzó en abril de 2022, tras la muerte de la mujer, luego de que el personal de salud del Hospital San Felipe se negara a firmar el certificado de defunción. Di Martino ingresó a la guardia unas horas antes con un cuadro que no revestía gravedad y estaba en observación cuando una pediatra que pasaba por el lugar reconoció a Damián Grottini como quien había mantenido una discusión con ella en el mismo nosocomio 10 meses antes. La médica comentó a sus compañeros que ella había atendido a su hija de 10 años y que la menor había muerto durante la internación en circunstancias poco claras. Esto puso en alerta al personal, que empezó a tener dudas que se acrecentaron con el deceso inesperado de la mujer. Al avanzarse en la investigación, se descubrió que en 2019 Germán Grottini, su hermano, había muerto en similares circunstancias. En todos los casos, la sospecha giró en torno al posible suministro de algún fármaco para provocarle las descompensaciones que posibilitaran una internación y, una vez alojados en un centro de salud, inyectarles aire en las venas para producirles la muerte.

