El consumo doméstico hilvanó su tercer mes en baja

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El consumo de los hogares argentinos registró en enero de 2026 una caída interanual de 0,8%, aunque mostró un leve repunte de 0,7% frente a diciembre de 2025. Los datos surgen del Indicador de Consumo (IC) elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), al que tuvo acceso Noticias Argentinas, y confirman un escenario de enfriamiento de la demanda interna.
Con este desempeño, el consumo encadenó su tercer mes consecutivo con variaciones negativas respecto del mismo período del año anterior, luego de un primer semestre de 2025 signado por subas sostenidas. El IC releva mensualmente la compra de bienes y servicios finales por parte de las familias y se ha convertido en una referencia clave para seguir el pulso de la actividad económica.
De acuerdo con el informe, el ingreso nominal promedio por hogar se ubicó en $2.719.000 en enero. Descontado el efecto de la inflación, el poder adquisitivo se mantuvo en niveles similares a los de diciembre de 2025, lo que permitió cierto sostén de la demanda, aunque sin lograr revertir totalmente la tendencia contractiva en términos interanuales.
Inflación en alza y presión sobre el poder de compra
El relevamiento de la CAC destaca que la estabilidad del ingreso real se da en un contexto de leve aceleración inflacionaria. En enero, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 2,9%, sumando cinco meses seguidos por encima del 2% mensual. En la comparación interanual, la inflación trepó al 32,4%, una dinámica que sigue condicionando las decisiones de gasto de los hogares.
En este marco, los analistas remarcan que muchas familias ajustan su presupuesto privilegiando gastos obligatorios —como vivienda y servicios— y recortando consumos considerados prescindibles, entre ellos recreación, cultura y compras de bienes durables. Este reacomodamiento explica, en parte, la disparidad en el comportamiento de los distintos rubros durante enero.
Desempeño por rubros: servicios en alza, ocio y bienes durables en retroceso
El sector de vivienda, alquileres y servicios públicos fue el de mejor desempeño, con un crecimiento estimado del 7,1% interanual, que aportó 1,2 puntos porcentuales positivos al índice general. El aumento responde, en buena medida, a actualizaciones tarifarias y mayores costos de mantenimiento, lo que obliga a los hogares a destinar una mayor porción de sus ingresos a estas obligaciones.
- Indumentaria y calzado: registró una baja de 0,8% frente a enero de 2025, reflejando un consumo más cauteloso en artículos no esenciales.
- Transporte y vehículos: mostró prácticamente un estancamiento, con una leve caída del 0,1%, asociada al freno en el patentamiento de autos y motos.
- Recreación y cultura: sufrió un retroceso del 3,7% interanual y anotó su segundo mes seguido de contracción, impactado por la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento relativo de actividades de ocio.
- Resto de rubros: exhibieron una merma conjunta del 2,9%, ubicándose en niveles similares a los de enero de 2020, es decir, antes del impacto de la pandemia de Covid-19.
Según el reporte técnico, esta dinámica sugiere que el consumo masivo se está reconfigurando, con mayor peso de los gastos indispensables y una postergación de compras ligadas al bienestar y al esparcimiento.
Crédito limitado y freno en bienes durables
El informe de la CAC también alerta sobre el papel del financiamiento en la actual coyuntura. El acceso al crédito permanece condicionado por la volatilidad de las tasas de interés. Si bien el crédito en términos reales había crecido de forma sostenida desde comienzos de 2024, esa tendencia se interrumpió en el último trimestre de 2025.
El estancamiento en el uso de tarjetas de crédito y en los préstamos personales impactó de lleno en la compra de bienes duraderos. Sectores como electrodomésticos y el mercado inmobiliario —medido por la evolución de las escrituras— registraron un freno en su dinámica, lo que limita la capacidad de recuperación de la actividad económica en general.
“Los próximos meses serán clave para determinar si el consumo logra recomponerse o si se consolida una nueva estructura de gasto, con hogares más concentrados en cubrir necesidades básicas y menos espacio para consumos discrecionales”, advierte el trabajo.
De cara al resto de 2026, la evolución del consumo dependerá de la trayectoria de la inflación, la recomposición de salarios reales y la eventual normalización del crédito. El desempeño de estos factores será determinante para saber si la baja interanual del 0,8% en enero se profundiza o queda como un bache transitorio en el camino de la recuperación.

