Un nuevo estudio internacional advirtió sobre los riesgos del calentamiento que genera olas de calor más frecuentes. Qué aconsejaron como solución.

Diferentes actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles, la tala de bosques y la cría de ganado, han generado acumulación de gases de efecto invernadero que aumentan las temperaturas globales del planeta.
Un equipo internacional de científicos detectó que un aumento de la temperatura global de 2 grados podría exponer a áreas del tamaño de Estados Unidos a niveles de calor peligrosos para la vida humana.
El estudio fue publicado en la revista Nature Reviews Earth and Environment. Fue liderado por investigadores del King’s College London, del Reino Unido.
Los resultados llevaron a que adviertan que el cambio climático, que es consecuencia del calentamiento global, está llevando a un incremento en la frecuencia e intensidad de olas de calor mortales.
El informe proyecta que, si el calentamiento global alcanza los 2 grados por encima de los niveles preindustriales, el área terrestre afectada por calor no compensable para adultos de entre 18 y 60 años podría triplicarse, hasta abarcar alrededor del 6.7% de la superficie terrestre.
Estas cifras representan un aumento significativo en comparación con el período entre 1994 y 2023, cuando solo el 2% del área terrestre global había alcanzado niveles de calor y humedad considerados inseguros para adultos menores de 60 años.
El impacto del calor extremo en la salud humana
El calor extremo puede superar la capacidad del cuerpo humano para regular su temperatura, un fenómeno conocido como estrés térmico.
Según explicó el autor principal del estudio, Tom Matthews, profesor de Geografía Ambiental en King’s College London, “en condiciones de calor extremo, incluso las personas jóvenes y saludables, bien hidratadas y expuestas a la sombra con una brisa fuerte, podrían sufrir golpes de calor letales”.
El estrés térmico ocurre cuando los mecanismos naturales de enfriamiento del cuerpo, como la sudoración, se ven desbordados. Esto puede provocar síntomas como mareos, dolores de cabeza, insuficiencia orgánica e incluso la muerte. En regiones con alta humedad, el riesgo aumenta, ya que el sudor no se evapora con eficacia, impidiendo que el cuerpo se enfríe.
El estudio también distingue entre dos umbrales críticos de calor: el “incompensable”, donde la temperatura central del cuerpo comienza a aumentar de manera incontrolable, y el “insuperable”, en el que la temperatura corporal alcanza los 42 °C en un plazo de seis horas, lo que resulta fatal.
Hasta ahora, estos niveles insuperables solo se han registrado brevemente en personas mayores en las regiones más cálidas del planeta. Sin embargo, los investigadores advierten que, con niveles de calentamiento global más altos, estas condiciones podrían afectar también a adultos jóvenes en zonas subtropicales.
El análisis identificó que África subsahariana y Asia meridional son las regiones más expuestas a cruzar los umbrales de calor incompensable e insuperable. Estas áreas ya enfrentan temperaturas extremas y, con un calentamiento global de 4 grados o más, podrían experimentar condiciones inhabitables para una gran parte de su población.
El estudio subraya que las personas mayores son especialmente vulnerables al calor extremo. Entre 1994 y 2023, más del 20% de la superficie terrestre global alcanzó niveles de calor y humedad peligrosos para ese grupo etario.
Con un calentamiento de 4-5 grados, se estima que el 60% de la superficie terrestre podría volverse incompensable para las personas mayores durante eventos extremos de calor.
En América Latina, la Amazonia
En el caso de América Latina, el nuevo estudio alude indirectamente a regiones que incluyen a la Amazonia. Es considerado un punto crítico (“hotspot”) del cambio climático en relación con los extremos de calor seco y cambios relacionados con la humedad del suelo.
Las proyecciones sugieren que en zonas como Amazonia, los extremos de calor seco podrían aumentar a un ritmo más elevado en comparación con el promedio global debido a la disminución de la humedad del suelo y cambios en la fracción de evaporación, especialmente en los días más calientes. Además, se menciona que la deforestación podría agravar las condiciones de calor extremo en ciertas localidades.
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