El asteroide YR4 se aproxima a la tierra ¿Podría provocar una extinción masiva?

En los últimos días, se ha suscitado curiosidad y temor por la noticia de que un asteroide de entre 40 y 90 metros de diámetro se está acercando a la tierra, y pasará muy cerca de ella en el año 2032.

Noticias como ésta nunca pasan desapercibidas: la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) han alertado en conjunto sobre el acercamiento a la tierra de un cuerpo celeste, que pasará muy cerca de nuestro planeta en Diciembre de 2032 y podría colisionar.

Una nueva evaluación de estas entidades aumentó la posibilidad inicial: del 1,3 a 1,5% que arrojaron los análisis previos, hoy se habla de una posibilidad de colisión en torno al 2,7%. Esta cifra es inusitadamente alta si se la compara con situaciones anteriores en las que un meteorito o asteroide han pasado cerca del Planeta Tierra en su trayectoria espacial, y las posibilidades de impacto fueron ínfimas.

Según los astrónomos, la explosión del asteroide causaría una liberación de energía 100 veces mayor a la causada por las bombas atómicas arrojadas en Hiroshima y Nagasaki. Afirmaciones como esa suscitaron un elevado temor en la comunidad global.

El método Turín

El asteroide YR4 mide entre 40 y 90 metros y fue clasificado en el nivel 3 en la escala de riesgo de Turín, un método de clasificación del peligro de impacto de NEO (Near Earth Objetcts, por su traducción: objetos cercanos a la tierra).

El Método Turín califica del 0 al 10 las posibilidades de colisión, siendo 0 una posibilidad nula de impacto y 10 un impacto seguro, con masivas consecuencias para la vida tal como la conocemos.

El nivel tres de esta escala refiere a un encuentro cercano, que merece atención por parte de los astrónomos. En esta escala, la posibilidad de colisión ronda el 1%, y la capacidad de destrucción es de carácter local. En estos casos, lo más probable es que las futuras mediciones, en los siguientes años, vayan reduciendo las posibilidades de colisión en torno a 0.

Aun en caso de que la colisión ocurriese, como vemos, no estaríamos ante el riesgo de un cataclismo climático global y menos aún un proceso de extinción masiva. Sin embargo, claramente, en caso de que hubiese una colisión, se experimentaría un desbarajuste climático sin precedentes. Sobre todo por los efectos que dicha colisión tendría frente al impacto de la luz solar y a las mareas y el nivel de los océanos.

De todas maneras, la situación aun es incipiente y parece poco riesgosa. No parece haber, por el momento, motivos para alarmarse.

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