Detrás de cada espacio que nos resulta cómodo, armonioso o funcional hay decisiones pensadas al detalle. Colores, texturas, iluminación y distribución no se dejan al azar y en San Nicolás, la diseñadora de interiores Paula Gutiérrez se dedica a transformar ambientes cotidianos en lugares únicos, combinando estética y funcionalidad con una mirada profesional.

De la Redacción de EL NORTE
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En una ciudad que crece y se transforma, el diseño de interiores también gana protagonismo y en diálogo con EL NORTE, Paula Gutiérrez, profesional nicoleña del rubro, nos cuenta cómo es ejercer esta disciplina en San Nicolás, entre la demanda local, los gustos personales y los nuevos desafíos del diseño contemporáneo. Al respecto de como es ser diseñadora de interiores comentó:“Ser diseñadora en la ciudad no es fácil, lo cual lo hace un desafío maravilloso”.
“Y tú pregunta me viene bien para recordar las diferencias que existen entre un decorador y un diseñador de interiores, porque la gente tiende a confundirse”, expresó. Y agregó: “Los diseñadores pueden decorar obviamente, pero el decorador se ocupa sólo del resultado final de un espacio o ambiente. Selecciona muebles, texturas, colores, estampas y otros; combinándolos entre sí y haciendo que el espacio se vea de modo integrado”.
Además, explicó: “El diseñador puede hacer lo mismo y además tiene conocimientos relacionados a la arquitectura. Pudiendo así tomar decisiones como derribar una pared o hacer modificaciones en instalaciones”.
Ventajas y desafíos de trabajar en San Nicolás
Al referirse a los aspectos positivos de trabajar en una ciudad como San Nicolás, Gutiérrez valoró los vínculos cercanos que se generan: “Una de las ventajas de trabajar en una ciudad como esta, es la mayor velocidad del boca a boca y los vínculos que vas creando con clientes, proveedores y compañeros de trabajo”.
También destacó la importancia de entrar en espacios íntimos de los clientes, algo que requiere de confianza mutua: “Imagina que el cliente te está permitiendo ingresar en un ámbito muy privado como su hogar, o su lugar de trabajo. Tienen que contarte no sólo sus gustos y preferencias, también sus emociones. Para poder captar hacia qué lado dirigir el diseño, qué queremos lograr en ese espacio, cómo quiere sentirse, como quiere que se sientan los suyos, clientes, hijos o pacientes”.
Entre los principales desafíos, mencionó la búsqueda de mano de obra confiable: “El gran desafío es dar con la mano de obra de plena y absoluta confianza (equipo que con los años hemos reunido y consolidado) para que ingrese en esa intimidad y privacidad”.
Además, indicó las dificultades para conseguir materiales innovadores: “Y el otro gran desafío es encontrar los artículos, productos, materiales nuevos, novedosos, vanguardistas. Lamentablemente hay que recurrir a ciudades vecinas o compras on line y esperar los envíos”.
La demanda local y el estilo de los nicoleños
Consultada sobre si existe demanda de servicios de diseño de interiores en la ciudad, Gutiérrez fue clara: “No hay la suficiente demanda en interiorismo, creo que porque aún no se comprende muy bien nuestro servicio. Me siguen preguntando en qué consiste mi trabajo”.
También explicó en qué supone el proceso de trabajo, que va desde una simple asesoría hasta la gestión completa de una obra, incluyendo presupuestos, coordinación y control de avances.
En cuanto al estilo preferido por los nicoleños, señaló: “No, no creo que haya un estilo nicoleño, sí, se observa un poco de resistencia a lo vanguardista, a lo distinto…”. Y describió dos tipos de clientes: “Está quien te da libertad absoluta y se arriesga y es sensacional cuando al final aparece el WOW” y “está quien prefiere mantenerse en lo tradicional y clásico”. Para Gutiérrez, ambas opciones son válidas y permiten lograr resultados únicos y sorprendentes.
El entorno, los materiales y el futuro profesional
Respecto a cómo influye la arquitectura y el paisaje local en sus proyectos, subrayó: “En San Nicolás aún tenemos muchas casas con historia que aportan un potencial exquisito, lo cual es maravilloso al hacer los ensambles de mantener esa estructura antigua con una remodelación nueva”.
Sobre los espacios más requeridos para intervenir, indicó: “Sinceramente creo que de todo. Hicimos locales comerciales, Showroom desde cero, casa de familia, departamentos, consultorios, gimnasio…, y cada uno tiene un desafío excepcional”.
Con respecto a la posibilidad de crecer profesionalmente desde San Nicolás, Gutiérrez afirmó: “Creo que cada ciudad tiene sus propias oportunidades y desafíos. En mi experiencia, he encontrado que la creatividad y la innovación pueden florecer en cualquier lugar, siempre y cuando haya una comunidad dispuesta a apoyar y colaborar”.
En referencia sobre qué le gustaría que cambie en el ámbito del diseño local para potenciar el talento, sostuvo: “La verdad, me apasiona y amo tanto lo que hago, amo las reacciones y agradecimientos finales… La satisfacción de que una mamá te diga, ‘antes cada uno estaba en la casa por su lado y ahora tenemos este espacio de encuentro y lo disfrutamos’, ‘es tan acogedor llegar a casa’”.
Y concluyó: “Un buen cambio sería poder tener más accesibilidad de recursos y básicamente saber lo que estamos pagando cuando contratamos a un Diseñador de Interiores. Pagamos a alguien que va a escucharte para poder comprender tus necesidades y así diseñar tu proyecto con eficiencia. Tener calidad de vida es algo que no tiene precio y lograr sentir el confort deseado en tus espacios es mi misión”.

