Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario señala que el último año cerró con un balance hídrico ampliamente positivo en la zona núcleo agrícola, que incluye a San Nicolás y buena parte del norte bonaerense. Las lluvias permitieron dejar atrás un inicio complicado, aunque diciembre volvió a mostrar un escenario más irregular.

De la redacción de EL NORTE
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El balance climático de 2025 dejó un panorama definido en la región agrícola más productiva del país, que abarca al norte de la provincia de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba. Según el informe de cierre de año elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, el promedio anual de precipitaciones alcanzó los 1.222 milímetros, un 20 por ciento más que en 2024 y por encima de los valores históricos de las últimas tres décadas.
El comportamiento de las lluvias a lo largo del año fue clave para explicar ese resultado. El invierno y la primavera aportaron registros superiores a los normales y sostuvieron un patrón que se repitió en casi toda la región. Nueve de cada diez estaciones meteorológicas relevadas midieron más precipitaciones que el año anterior, lo que dejó un excedente interanual cercano a los 260 milímetros. Solo enero, junio y diciembre quedaron por debajo de los promedios habituales.
En el norte de la provincia de Buenos Aires, donde San Nicolás forma parte de un corredor productivo estratégico junto a ciudades como Baradero, Pergamino, Rojas y Junín, el cambio de escenario fue evidente. El año había comenzado con una sequía severa que golpeó especialmente al maíz temprano, pero el régimen de lluvias logró revertir esa situación. Baradero acumuló más de 560 milímetros adicionales respecto de 2024, Pergamino superó los 630 y Rojas se acercó a los 730. Estos registros explican la recuperación productiva en una zona que tiene a la ciudad como punto estratégico para la logística, la industria y el movimiento portuario.
Diciembre
El cierre del año, sin embargo, mostró un comportamiento distinto. Diciembre cortó una racha de cinco meses consecutivos con lluvias por encima de la media y terminó con valores por debajo de lo normal en gran parte de la región núcleo. En el norte bonaerense, los acumulados fueron modestos y dejaron al descubierto la irregularidad típica de las lluvias de verano, con eventos breves, intensos y muy localizados. A esto se sumaron varios días con temperaturas elevadas.
Según el informe, las reservas de humedad al finalizar 2025 quedaron entre regulares y escasas, en un escenario similar al que se había observado a fines de 2024. Las lluvias de mediados de diciembre resultaron importantes para sostener el período crítico del maíz y acompañar a la soja, pero no alcanzaron para recomponer por completo el perfil del suelo, y los pronósticos de corto plazo no anticipaban aportes significativos.
En el norte
Mientras la zona núcleo cerró el año con un balance positivo, pero ajustado en su tramo final, el norte del país mostró una realidad muy distinta. En el NEA y el norte argentino, diciembre dejó lluvias muy por encima de lo normal, con registros excepcionales que provocaron anegamientos e inundaciones en varias provincias.
Para San Nicolás y su región, el balance general de 2025 deja un año marcado por la recuperación hídrica y productiva, aunque con un cierre que volvió a encender señales de atención. El inicio de 2026 encuentra a la zona pendiente del clima y de un verano que, una vez más, puede cambiar el escenario en pocas semanas.

