Ejercicios EE.UU.-Corea del Sur desatan protestas en Seúl

Escudo de la Libertad reaviva tensiones en la península coreana

Manifestación contra ejercicios militares en Seúl

NewsITe

Corea del Sur y Estados Unidos pusieron en marcha este lunes una nueva edición de los ejercicios militares conjuntos Escudo de la Libertad (FS), en un contexto de creciente tensión regional y bajo fuerte rechazo de organizaciones civiles en Seúl. Las maniobras, de carácter anual, se extenderán durante 11 días, hasta el 19 de marzo, e incluirán un amplio despliegue de tropas y equipamiento en distintos puntos del país asiático.

De acuerdo con el Estado Mayor Conjunto surcoreano, el programa contempla 22 ejercicios de entrenamiento de campo con movilización real de efectivos. Tanto Seúl como Washington insisten en que se trata de operaciones defensivas destinadas a mejorar la coordinación ante eventuales amenazas, en particular de Corea del Norte. Sin embargo, críticos y activistas sostienen que se asemejan a “juegos de guerra” a gran escala que alimentan la confrontación y alejan las posibilidades de diálogo.

– Publicidad –

La República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) viene denunciando desde hace años este tipo de entrenamientos, a los que considera ensayos generales para una invasión. Medios oficiales norcoreanos y analistas de la región advierten que cada nueva ronda de maniobras suele ir acompañada de respuestas militares o retóricas desde Pyongyang, lo que incrementa el riesgo de incidentes en la península.

Protestas frente a la Embajada de Estados Unidos

Mientras se iniciaban las operaciones militares, grupos cívicos y activistas por la paz se concentraron frente a la Embajada de Estados Unidos en el centro de Seúl. Allí realizaron una manifestación en la que reclamaron la suspensión inmediata de los ejercicios conjuntos, a los que acusan de amenazar la paz y de trabar cualquier intento de reconciliación intercoreana.

Los oradores cuestionaron también entrenamientos previos de operaciones especiales llevados a cabo por fuerzas estadounidenses estacionadas en Corea del Sur junto a tropas locales. Según denunciaron, esas prácticas habrían simulado acciones contra líderes enemigos, en línea con tácticas empleadas en conflictos recientes en Medio Oriente, lo que incrementa la preocupación por un eventual uso ofensivo de las capacidades militares desplegadas.

Entre las críticas sobresalió la advertencia sobre el posible uso, en Escudo de la Libertad, de sistemas de armas avanzados, incluidos aviones no tripulados de ataque, recursos de reconocimiento estratégico y nuevos modelos de misiles introducidos por Washington en la región. Para los manifestantes, este refuerzo tecnológico consolida a Corea del Sur como una base adelantada al servicio de la estrategia global estadounidense.

Acusaciones a Washington y llamado al diálogo

Uno de los oradores acusó a Estados Unidos de violar de manera reiterada el derecho internacional y de priorizar su agenda geopolítica por encima de la seguridad de la población surcoreana. En esa línea, sostuvo que la política de alianzas militares y de disuasión prolongada no hace más que profundizar las divisiones en Asia nororiental.

Lee Ki-eun, joven activista de la organización Solidaridad por la Paz y la Reunificación de Corea, afirmó que el ejercicio Escudo de la Libertad 2026 incorpora componentes ampliados de “guerra multidominio”, con operaciones coordinadas en el espacio, el ciberespacio y acciones de fuerzas especiales. A su entender, estas características confirman el carácter ofensivo de las maniobras.

“Estos ejercicios ofensivos, en particular en medio de la creciente tensión relacionada con las acciones de Estados Unidos contra Irán, deben detenerse de inmediato. Suspenderlos es clave para reactivar el diálogo intercoreano y sostener la paz en el noreste asiático”, planteó Lee ante los manifestantes.

Los participantes de la protesta exigieron además que el gobierno surcoreano revise su dependencia de la disuasión militar y opte por una estrategia centrada en la diplomacia. Reclamaron que tanto Washington como las potencias regionales abandonen la lógica de bloques y alianzas confrontativas, y apuesten a canales formales de negociación para reducir riesgos de escalada.

En ese sentido, Lee subrayó que el conflicto en Medio Oriente ofrece un ejemplo de las consecuencias de la militarización de las disputas. Aseguró que, para evitar un escenario similar en la península coreana, los países involucrados deben frenar la carrera armamentista, limitar los ejercicios militares de gran escala y avanzar hacia un esquema de seguridad basado en acuerdos políticos y tratados de paz duraderos.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -