Rubio marca un quiebre en la política multilateral de Washington
NewsITe
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció la salida inmediata de su país de 66 organismos internacionales y dio por terminado lo que calificó como el “sistema internacional” heredado de la posguerra. La decisión, impulsada por el presidente Donald Trump, profundiza el giro unilateralista de Washington y reabre el debate sobre el futuro de la gobernanza global.
Según consignó la agencia Europa Press, Rubio afirmó que estas instituciones multilaterales se han vuelto “derrochadoras”, “ineficaces” y “obsoletas”, al punto de dejar de servir a los intereses de su país. En su comunicado, sostuvo que muchas de esas organizaciones se superponen entre sí, operan con poca transparencia y exhiben prácticas éticas y administrativas cuestionables.
El funcionario remarcó que la revisión del entramado multilateral no termina con la salida de estas 66 entidades. Por el contrario, anticipó un proceso de evaluación permanente sobre cada espacio de cooperación internacional en el que participa Estados Unidos, en función de dos criterios centrales: eficacia en los resultados y claridad en el uso de los recursos.
Críticas al multilateralismo y organismos bajo la lupa
En sus declaraciones, Rubio insistió en que “el liderazgo implica elecciones difíciles” y en que, a su juicio, las instituciones creadas para promover paz, prosperidad y libertad se transformaron, con el tiempo, en un obstáculo para esos mismos objetivos. “La era de los cheques en blanco para la burocracia internacional ha terminado”, afirmó, en una frase que sintetiza la nueva línea de la Casa Blanca.
Como ejemplo, el secretario de Estado apuntó contra el Fondo de Población de la ONU, al que atribuyó un “largo historial de violaciones éticas” y denuncias de “abortos forzosos”. También criticó a ONU Mujeres, a la que acusó de no poder “definir lo que es una mujer”, y cuestionó el rol de la Convención Marco sobre Cambio Climático de Naciones Unidas por sus gastos en “inversiones alarmistas”.
Otro de los organismos mencionados fue el Foro Permanente de la ONU sobre Afrodescendientes, al que Rubio acusó de promover “políticas abiertamente racistas” bajo la bandera de reparaciones globales. Para el jefe de la diplomacia estadounidense, estos casos ilustran un esquema multilateral que dejó de responder a las prioridades de Washington.
Un quiebre en el sistema internacional y sus posibles impactos
Desde el Departamento de Estado se aseguró que la retirada no implica un aislamiento de Estados Unidos del escenario mundial, sino un rechazo a un modelo institucional que el gobierno considera agotado e imposible de reformar. En esta visión, las instancias multilaterales no solo fallan en sus objetivos, sino que además bloquean iniciativas que Washington considera clave para su seguridad, su economía y su influencia global.
La decisión se inscribe en una tendencia más amplia de la administración Trump, orientada a revisar costos y beneficios de cada compromiso internacional. Este enfoque, que ya se había manifestado en debates sobre comercio, seguridad y clima, ahora se extiende a una vasta red de organismos que durante décadas fueron pilar del sistema de cooperación global.
Analistas internacionales advierten que la retirada de Estados Unidos puede debilitar espacios de coordinación que, con sus limitaciones, funcionaron como ámbitos de negociación y control de crisis. También señalan que otros actores, como China o la Unión Europea, podrían intentar ocupar el vacío de liderazgo en esas instancias. En paralelo, Rubio ratificó que Washington seguirá participando en aquellos foros que considere “útiles, transparentes y alineados con los intereses estadounidenses”.
“El modelo internacional ha fracasado y es imposible de reformar”, sostuvo Marco Rubio al anunciar la retirada de 66 organismos multilaterales.
Con esta decisión, la Casa Blanca consolida un camino de repliegue selectivo de la institucionalidad global y abre una nueva etapa de tensión entre el enfoque multilateralista tradicional y la agenda de poder más acotada que impulsa la actual administración estadounidense.


