EE.UU. exige a Delcy Rodríguez tres medidas y advierte nuevas represalias

Washington fija condiciones para evitar una “segunda ola” de presión

Delcy Rodríguez, líder interina de Venezuela, en un contexto de tensión con Estados Unidos

NewsITe

La escena política venezolana sumó un nuevo capítulo de alta tensión tras la salida de Nicolás Maduro del poder y la designación de Delcy Rodríguez como jefa provisional. En ese marco, la Casa Blanca endureció su postura y transmitió una hoja de ruta con tres exigencias inmediatas que, según fuentes citadas por el medio estadounidense Politico, funcionan como condición para evitar represalias y una eventual “segunda ola” de medidas contra Caracas.

De acuerdo con esas versiones, el gobierno de Donald Trump busca un giro de fondo en la orientación internacional y en áreas sensibles de seguridad, con advertencias explícitas que incluyen la posibilidad de nuevas acciones militares, el manejo de sanciones y el seguimiento de activos financieros vinculados a la dirigencia venezolana.

– Publicidad –

Las tres demandas centrales que plantea Washington

Las directrices, siempre según las fuentes consultadas por Politico, se organizan en tres puntos que la administración estadounidense considera “urgentes”:

  • Reforzar el combate contra el narcotráfico, con foco en rutas, organizaciones y logística vinculada a envíos hacia el Caribe y Centroamérica.
  • Expulsar a agentes extranjeros —mencionan especialmente a iraníes, cubanos y personal de otros países considerados adversarios por Washington— que operen en territorio venezolano.
  • Frenar la venta y los envíos de petróleo a rivales geopolíticos de Estados Unidos, en un intento por reordenar el alineamiento externo de Caracas.

En paralelo, se suma una expectativa política de mediano plazo: que Rodríguez “allane el camino” a elecciones competitivas y, luego, se retire del poder. No obstante, los plazos aparecen difusos y, por ahora, no hay un calendario concreto en agenda.

Sanciones, activos y presión a distancia

Otra pieza del tablero es la presión financiera. En Washington circula información sobre fondos y bienes asociados a la funcionaria, con menciones a Doha (Catar) y también a Turquía. La estrategia, describen, apunta a usar la eventual coordinación con terceros países como herramienta de coerción.

“El solo hecho de que digamos que hablamos con los cataríes y los turcos sobre su dinero sería una amenaza muy fuerte”, sostuvo Elliott Abrams, ex representante especial para Venezuela, en declaraciones citadas por Politico.

En el corto plazo, el enfoque estadounidense se apoya en una conducción “desde el exterior”. Aunque Trump deslizó la posibilidad de reabrir la Embajada en Caracas, las fuentes indican que la prioridad sería sostener estabilidad interna mientras Venezuela se orienta hacia intereses definidos por la Casa Blanca.

Un poder condicionado y un escenario interno frágil

Rodríguez enfrenta un margen de acción limitado: debe gestionar la caída de Maduro sin romper del todo con el núcleo duro del oficialismo. En su entorno conviven figuras de peso como Diosdado Cabello (Interior) y Vladimir Padrino López (Defensa), lo que agrega tensión a un esquema de lealtades cruzadas y control territorial.

En las últimas horas, Rodríguez pasó de repudiar la captura del exmandatario a mostrarse dispuesta a abrir una “agenda de cooperación” con Washington, un giro que expone la magnitud de la presión externa y las resistencias internas.

Advertencias y demandas adicionales

El secretario de Estado, Marco Rubio, marcó el tono al reclamar que Venezuela deje de ser un “cruce de caminos” para actores como Irán y grupos como Hezbolá, y que abandone lo que describió como una dinámica ligada al narcotráfico. En la misma línea, Trump advirtió públicamente que podría haber un nuevo ataque si Caracas “no se comporta”.

Además, entre los reclamos figura la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela. Por ahora, no se plantea —al menos en términos públicos— una condición amplia sobre presos políticos venezolanos.

Con sanciones que no se levantarían en lo inmediato y sin una promesa concreta de ayuda humanitaria, el futuro de la transición queda atado a un delicado equilibrio: la capacidad real de Rodríguez para tomar decisiones, la puja interna del chavismo y el alcance de las exigencias estadounidenses.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -