EE.UU. amplía cargos contra Maduro y Cilia Flores por torturas

Nueva acusación de Washington contra la cúpula venezolana

Nicolás Maduro y Cilia Flores enfrentan nuevas acusaciones en Estados Unidos

NewsITe

Las autoridades de Estados Unidos presentaron una nueva acusación contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, ambos detenidos en ese país desde enero pasado. De acuerdo con documentos citados por la agencia The Associated Press, la justicia estadounidense les imputa haber autorizado y supervisado un esquema sistemático de torturas y represión contra opositores políticos durante su gestión al frente del gobierno venezolano.

Maduro, trasladado bajo custodia a territorio estadounidense a comienzos de año, es señalado de haber dado luz verde al “uso de la tortura contra personas específicas”, mientras que también habría encabezado “un sistema diseñado para emplear la tortura, la detención arbitraria y la violencia” como instrumentos de control político y silenciamiento de voces críticas, de acuerdo con la acusación.

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Cilia Flores, ex primera dama y figura de peso en la estructura del chavismo, enfrenta cargos similares. Según la presentación fiscal, la pareja habría mantenido su poder “aterrorizando a quienes consideraban opositores mediante la persecución y la violencia”. Miles de venezolanos habrían sido acosados, amenazados, detenidos de forma arbitraria, procesados, agredidos, torturados o incluso asesinados por fuerzas y grupos que actuaban siguiendo directivas del gobierno.

Otros cargos y el giro hacia los derechos humanos

Hasta ahora, el caso en Estados Unidos contra Maduro y Flores se concentraba en presuntos delitos de narcotráfico. Con esta nueva imputación, la causa se expande al terreno de las violaciones sistemáticas de derechos humanos, un reclamo sostenido desde hace años por organizaciones internacionales y por sectores de la diáspora venezolana.

Entre las prácticas descriptas en el expediente se mencionan supuestas descargas eléctricas, golpizas y métodos de asfixia utilizados contra detenidos por motivos políticos. Esas denuncias se suman a informes previos de organismos multilaterales que ya habían alertado sobre el deterioro de las garantías civiles en Venezuela, en un contexto de crisis institucional, económica y social.

Detención en Nueva York y estrategia de defensa

Maduro y Flores fueron capturados en enero, en un operativo en territorio venezolano durante el cual, según reportes periodísticos, tropas estadounidenses bombardearon objetivos en Caracas. Tras su detención, ambos fueron trasladados al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en la ciudad de Nueva York, donde permanecen alojados mientras avanza el proceso judicial.

El mandatario venezolano se declara inocente y se autodefine como un “prisionero de guerra”. Su equipo legal sostiene que, al tratarse de un jefe de Estado en funciones al momento de los hechos, está amparado por inmunidad y que la justicia estadounidense carece de competencia para juzgarlo. La defensa denuncia además irregularidades de procedimiento y califica la causa como motivada políticamente.

La situación de salud de Cilia Flores

El cuadro de Cilia Flores, de 69 años, se ha convertido en un punto central de la discusión judicial. Sus abogados afirman que la ex primera dama habría sufrido un infarto durante su permanencia en prisión, además de una significativa pérdida de peso —unos 11 kilos— que, junto con mareos persistentes, dificultad para respirar y otros síntomas, podría requerir una intervención cardíaca.

El equipo legal de Flores sostiene que el sistema penitenciario no está en condiciones de brindarle la atención médica adecuada. Por ese motivo, solicitó al juez que la autorice a cumplir arresto domiciliario en una residencia de Nueva York, bajo estricta vigilancia durante las 24 horas. También denuncian que la detenida padece secuelas físicas derivadas del operativo en el que fue capturada, en el que habría sido “arrojada contra una pared o una cómoda”, dejándole cicatrices permanentes.

Impacto regional y perspectivas del caso

La ampliación de cargos contra Maduro y Flores se produce en un contexto de fuerte tensión política en Venezuela y de atención constante por parte de gobiernos y organismos de la región. La causa, que combina acusaciones de narcotráfico, crímenes de Estado y violaciones a los derechos humanos, podría tener derivaciones diplomáticas de alcance continental, en la medida en que avance en los tribunales norteamericanos.

Mientras la defensa insiste en la ilegalidad del proceso y reclama la liberación de sus representados, los fiscales estadounidenses se apoyan en testimonios de presuntas víctimas, documentos internos y reportes de organismos internacionales. En el corto plazo, las próximas decisiones judiciales en Nueva York serán clave para definir no solo la situación personal de Maduro y Flores, sino también el rumbo de la relación entre Washington y Caracas.

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