ECOPARQUE: CICLISTAS Y MOTOCICLISTAS AVANZAN CON DESMONTE ILEGAL PARA SENDAS EN LA BARRANCA

BOSQUE NATIVO PROTEGIDO

En época de cuarentena por COVID-19 se intensificó el uso del EcoParque como lugar de esparcimiento. Desde entonces, un grupo de ciclistas y motociclistas han decidido alterar sus caminos, abriendo sendas a fuerza de desmonte ilegal. Ya son más de tres los kilómetros arrasados, siendo un sector calificado bajo ley como de “muy alto valor de conservación”.

Los caminos presentan aperturas ilegales ahondadas desde el 2020. Gentileza Oscar Ramírez

Carolina Mitriani
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Con el auge de las salidas recreativas en período de cuarentena, a causa de la pandemia, el EcoParque se convirtió en uno de los principales puntos de encuentro. Algunos de ellos, ávidos de mayor acción, abrieron caminos entre los ya existentes por condiciones de la naturaleza. Con el paso del tiempo estos fueron ampliados cada vez más, sin tener consideración de la ilegalidad que reviste en un área natural protegida.

Ya son más de tres kilómetros de selva de barranca del monte dañados. En ellos ahora hay sendas, por las que se tiran con motos y bicicletas. “Empezó con la pandemia y cada vez se fue agrandando más, a lo largo y en el ensanche”, explicó el guardaparques voluntario Oscar Ramírez.

Protegidos

Los bosques nativos de la ribera están -a causa de su rareza, fragilidad y riqueza biológica portadora- incluidos dentro de la Categoría I Rojo; es decir, bajo el rigor de un muy alto valor de conservación. Esto se da en el marco de la Ley Provincial N° 14.888 y la Ley Nacional N° 26.331. La información que se desprende de los aportes investigativos del Museo A. Scasso consigna que “la protección legal de estos ecosistemas no se restringe a las especies de porte arbóreo: en términos del artículo 5° de la Ley Provincial 14.888, el bosque nativo no solo incluye a los árboles, sino también al sotobosque y la comunidad biológica asociada”. Además, esta Ley Provincial “reconoce como parte de los bosques nativos a los suelos donde estos se desarrollan, debido a que estas formaciones vegetales conforman comunidades edáficas y dependen de las condiciones excepcionales que brindan estos sustratos”. Por todo este marco regulatorio, la actividad de desmonte con fines recreativos que avanza en esta zona reviste el carácter de ilegal.

La Ley Nacional 26.331 indica que “todo desmonte o manejo sostenible de bosques necesita autorización previa” y especifica que “en ningún caso se puede autorizar el desmonte de bosques clasificados como Rojo o Amarillo”.

Dentro de la máxima calificación descripta se encuentra el área que se presenta afectada en el EcoParque: “Sectores de muy alto valor de conservación que no deben transformarse. Incluirá áreas que por sus ubicaciones relativas a reservas, su valor de conectividad, la presencia de valores biológicos sobresalientes y/o la protección de cuencas que ejercen, ameritan su persistencia como bosque a perpetuidad, aunque estos sectores puedan ser hábitat de comunidades indígenas y ser objeto de investigación científica”.

Especies

Los especialistas nicoleños en biodiversidad detallan que estos bosques, que se localizan en los albardones mayores ubicados frente al río Paraná, están integrados principalmente por árboles de sauce (Salix humboldtiana) y de aliso (Tessaria integrifolia). “Forman espesas comunidades que constituyen la culminación de una etapa serial propia del delta. Al aparecer un banco de arena y tras su fijación por gramíneas y ciperáceas, el mismo es colonizado rápidamente por los renovales de dichos árboles. Estas especies (sobre todo el aliso) se desarrollan a gran velocidad, lo cual favorece la acumulación sedimentaria y la consolidación del sustrato por otras plantas que integran la sucesión. Los espinillares (consocies de Acacia caven) son frecuentes en los albardones de los riachos, a veces formando bosquecillos importantes. También en estos terrenos se observan comunidades de ceibos (Erythrina crista-galli) y curupíes (Sapium haematospermum)”, especifican. Además, en el ex Parque Aguiar es posible también reconocer los raros y robustos ejemplares de timbó blanco (Albizia inundata) que se encuentran aislados.

Dentro de la riqueza de flora que presenta este lugar también se encuentra un arbusto notable, integrante de estos bosques: el toratay o rama amarilla (Lycium vimineum). “Según Cabrera (1993) se trata de un arbusto endémico de las islas y riberas del Paraná inferior, hallado en los bosques del Delta frente a las ciudades de San Nicolás de los Arroyos y Ramallo. En la actualidad se conoce su distribución para las provincias de Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe, y para Uruguay (Zuloaga y Morrone, 1999). Las poblaciones de toratay son muy conspicuas y abundantes dentro del Parque y toman relevancia cuando se considera el número reducido de ejemplares o la total ausencia de la especie en localidades vecinas (excepto Ramallo, donde existen núcleos bien desarrollados). Pese a su buen estado de conservación, estas poblaciones se encuentran en peligro debido a la construcción de caminos cercanos que modifican el drenaje natural de los sustratos, además de favorecer el acceso de personas que cortan y queman las plantas. Es mencionada por Deluchi (2006) como una de las plantas amenazadas de extinción de la provincia de Buenos Aires, en el Plan de Manejo del Parque Aguiar del 2010”, resaltan desde el Museo de Ciencias Naturales.

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