Economía: reservas en alza y consumo paralizado

Una economía que acumula dólares pero se queda sin pesos

Billetes, consumo y reservas en la economía argentina

NewsITe

La economía argentina transita un momento de fuerte contraste: mientras las exportaciones y la acumulación de reservas en el Banco Central muestran cifras positivas, el consumo interno permanece prácticamente paralizado. Así lo advirtió el economista Rodolfo Santángelo, quien definió al consumo como “el gran ausente” de la recuperación.

Según su análisis, el principal problema ya no pasa por la falta de dólares, sino por la escasez de pesos y de crédito en moneda local dentro del sistema. Con ingresos reales deteriorados y un mercado laboral más informal y de menor productividad, los hogares se ven obligados a ajustar gastos, lo que frena la actividad en comercios, servicios e industrias orientadas al mercado interno.

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Santángelo explicó que la economía convive con una paradoja: se genera una “fenomenal” cantidad de divisas, en especial a partir del sector energético y de grandes proyectos de inversión, pero esa mejora no se traduce en un impulso al consumo. “Exportación, inversión y consumo: el que mejor anda, por lejos, es la exportación”, resumió. En cambio, la inversión se muestra dispareja y el consumo masivo sigue en terreno muy débil.

De acuerdo con los datos que maneja el economista, el Producto Bruto Interno encadena dos años de crecimiento en torno al 2% anual, un ritmo que considera “exasperantemente lento” luego de más de una década de estancamiento. En ese contexto, el golpe sobre el poder adquisitivo resulta determinante: estima que los ingresos reales de la población se ubican alrededor de un 20% por debajo de los niveles de hace diez años.

Crédito en pesos, política monetaria y freno al consumo

Un punto central del diagnóstico es la falta de financiamiento en moneda local. Santángelo señaló que la cantidad de pesos en circulación, depósitos y crédito es “notablemente baja” para una economía del tamaño de la argentina. Aun cuando el Banco Central compró en lo que va del año unos US$ 13.000 millones en el mercado de cambios —equivalentes a alrededor de 20 billones de pesos—, solo se habría volcado a la plaza menos de una quinta parte de ese monto.

Esa diferencia se explica, según su mirada, por una política monetaria “extremadamente cautelosa”, enfocada en reducir la inflación pero con el costo de asfixiar el crédito y la actividad. Las elevadas tasas de interés del segundo semestre del año pasado, en niveles del 80% y 90% anual, terminaron por paralizar el financiamiento en pesos para familias y empresas.

“El problema de la economía hoy es el crédito en pesos, no el crédito en dólares”, sostuvo Santángelo, al advertir que sin financiamiento accesible resulta imposible reactivar el consumo interno.

Si bien el crédito en dólares comienza a mostrar dinamismo en ciertos sectores productivos, el economista remarcó que ese canal no alcanza para traccionar el mercado interno. Por eso, planteó la necesidad de un enfoque “más pragmático” que permita coordinar una baja más rápida de la inflación, reducir tasas de interés y recomponer la confianza en el peso.

Al mismo tiempo, valoró la acumulación de reservas y la estabilidad cambiaria, pero relativizó el rol del Gobierno en ese frente: a su juicio, el verdadero ancla del dólar es la fuerte oferta de divisas por exportaciones y entrada de capitales. El desafío, concluyó, es resolver la paradoja de una economía con dólares en el Banco Central pero sin suficientes pesos circulando para que la mejora externa se note en la vida cotidiana de los argentinos.

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