El idioma que abre puertas en la nueva economía argentina

NewsITe
El fuerte crecimiento de la economía del conocimiento en Argentina vuelve a poner en el centro del debate una vieja consigna educativa: la importancia de aprender inglés. En los últimos años, este sector se consolidó como el tercer complejo exportador del país, con ingresos por más de US$ 9.600 millones y alrededor de 285.000 puestos formales, en su mayoría vinculados a servicios que se prestan al mundo y se cobran en dólares.
Programadores, especialistas en biotecnología, ingenieros, diseñadores, profesionales de servicios geológicos, audiovisuales y consultores forman parte de una fuerza laboral altamente calificada: se estima que el 80% tiene estudios universitarios. Todos comparten un requisito que ya no es opcional, sino condición de acceso: dominar el inglés para poder integrarse a equipos globales, negociar con clientes del exterior y utilizar herramientas tecnológicas que, en su gran mayoría, se desarrollan en ese idioma.
De acuerdo con datos relevados por la Agencia Noticias Argentinas, quienes acreditan un buen nivel de inglés pueden obtener hasta un 30% más de salario, según el sector y la posición. Esto se explica por la creciente internacionalización del trabajo: proyectos con empresas extranjeras, modalidades remotas y salarios atados al dólar potencian la demanda de perfiles bilingües o, al menos, con un manejo funcional del idioma.
Argentina, entre los mejores niveles de inglés de la región
En este escenario, el país parte de una base relativamente favorable. Diversos estudios internacionales ubican a la Argentina en el primer o segundo lugar de Latinoamérica en dominio del inglés, y alrededor del puesto 28 a nivel mundial. Aunque el idioma no es oficial, se estima que cerca del 20% de la población maneja el inglés con fluidez, una proporción elevada en comparación con otros países de la región.
La expansión del trabajo remoto, acelerada tras la pandemia, profundizó esta tendencia. Equipos distribuidos en varios husos horarios, reuniones virtuales, documentación técnica y capacitación en línea se desarrollan mayormente en inglés. Más que una habilidad deseable, el idioma se transforma en una credencial básica para acceder a proyectos mejor remunerados y con proyección internacional.
La llamada economía del conocimiento —que abarca software, servicios profesionales, biotecnología y rubros vinculados a la innovación— ya representa entre el 9,5% y el 22% del PBI, según las distintas mediciones. Su expansión se ve apuntalada por la ley de promoción del sector, que ofrece beneficios fiscales e incentivos para la formación de capital humano, lo que refuerza la necesidad de fortalecer competencias lingüísticas desde edades tempranas.
Inteligencia artificial y nuevas competencias laborales
Al mismo tiempo, el avance acelerado de la inteligencia artificial (IA) reconfigura el mercado de trabajo. La interacción cotidiana con plataformas, asistentes virtuales, sistemas de automatización y entornos de programación se da, en gran medida, en inglés. Para aprovechar estas herramientas, no alcanza con el conocimiento técnico: se requieren habilidades de comunicación, pensamiento crítico, adaptabilidad y aprendizaje continuo.
Buena parte de los manuales, foros especializados, cursos en línea y certificaciones más valoradas a nivel global están disponibles primero —y a veces únicamente— en inglés. Eso convierte al idioma en un habilitador transversal, tanto para quienes ya trabajan en tecnología como para quienes buscan reconvertirse desde otros sectores. El acceso a contenido actualizado, comunidades profesionales y oportunidades de networking internacional suele depender de ese dominio.
Capacitación, certificaciones y proyección profesional
En este contexto, empresas, instituciones educativas y organizaciones del sector coinciden en que la formación en inglés debe adquirir un rol estratégico. No se trata solo de aprobar exámenes, sino de desarrollar la capacidad de desenvolverse en situaciones reales: entrevistas virtuales, presentaciones ante clientes, lectura y redacción de documentación técnica y uso de plataformas colaborativas, entre otras demandas cotidianas.
“Las herramientas de inteligencia artificial ya son una realidad, y la clave es aprender a utilizarlas de manera efectiva y responsable”, señala Patricia Almendro, gerente de Consultoría Académica de Pearson. Para especialistas del ámbito educativo, el inglés opera como una bisagra que conecta a los profesionales argentinos con un mercado laboral mucho más amplio que el local.
En un mercado donde las oportunidades ya no tienen fronteras, el dominio del inglés no garantiza el éxito, pero amplía de manera significativa las chances de acceder a empleos mejor pagos, proyectos globales y carreras con mayor proyección.
La combinación de políticas de promoción, talento local calificado y un creciente interés por la capacitación bilingüe configura un escenario en el que la Argentina puede seguir consolidando su rol como proveedor regional de servicios basados en el conocimiento. La incógnita será si el sistema educativo y los programas de formación logran acompañar el ritmo de cambio que impone esta nueva economía.

