E-commerce ya explica el 8% del consumo privado

El avance del comercio electrónico en el consumo argentino

Compras online y crecimiento del e-commerce en Argentina

NewsITe

Mientras el Gobierno insiste en que el consumo privado se mantiene en niveles récord, el comercio físico muestra señales de enfriamiento y el canal digital gana terreno. El auge del comercio electrónico se consolida como un factor clave para explicar parte del movimiento del consumo en la Argentina y, a la vez, exhibe sus propios límites a la hora de compensar la caída de las ventas presenciales.

De acuerdo con datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), durante el primer semestre de 2026 la facturación del e-commerce creció 28% interanual, los pedidos avanzaron 21% y las unidades vendidas, 22%. Para el director institucional de la entidad, Gustavo Sambucetti, se trata de un “crecimiento genuino”, sostenido tanto por un mayor hábito de compra online como por una oferta más amplia de productos, marcas y modelos.

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Entre enero y junio se concretaron 181,5 millones de órdenes de compra y se vendieron 248 millones de productos, con un ticket promedio de $107.597. Por volumen de unidades, el rubro Alimentos y bebidas lideró el ranking, seguido por Herramientas y construcción y Productos para el cuidado personal. En términos de facturación, se destacaron Alimentos y bebidas, la categoría Electro —con fuerte presencia de Línea Blanca— y nuevamente Herramientas y construcción.

Un peso creciente pero todavía acotado en el consumo

Pese a su dinamismo, el comercio electrónico explica hoy alrededor del 8% del consumo privado de productos en el país. Sambucetti advierte que, para compensar una baja en las ventas presenciales, el crecimiento online debería ser “bastante más grande” que la caída del canal físico. Es decir, la expansión digital no reemplaza de manera automática lo que se pierde en las tiendas tradicionales.

El cambio de hábitos es evidente: más consumidores comparan precios desde el celular, aprovechan promociones bancarias y acceden a marcas que no están presentes en su ciudad. Sin embargo, el canal presencial mantiene peso propio, sobre todo en compras cotidianas, productos frescos y en segmentos de la población menos bancarizados o con menor acceso a la tecnología.

Marketplace, compras al exterior y rol de la financiación

Otro fenómeno que reconfigura el mapa del consumo es el avance de los marketplaces y del comercio electrónico transfronterizo. Las compras internacionales vía courier pasaron de unos USD 239 millones en 2024 a cerca de USD 894 millones en 2025 y, ya en 2026, se estabilizaron en torno a USD 115/120 millones mensuales. Aun así, representan alrededor del 5% del e-commerce local, aunque en rubros como indumentaria, cosmética y tecnología pueden acercarse al 20%.

Para las marcas, estar presentes en grandes plataformas se asemeja a ocupar un local en un shopping: aumenta su visibilidad y las posibilidades de ser elegidas. “Hoy un marketplace es básicamente como un shopping para una marca”, grafica Sambucetti, al remarcar que lo digital “equipara la cancha para grandes y chicos”, permitiendo ampliar mercados sin depender exclusivamente del volumen de inversión publicitaria o de la cantidad de sucursales físicas.

La financiación aparece como otro eje central. Según la CACE, el 73% de las operaciones se realiza en cuotas. Tres de cada cuatro compras con tarjeta de crédito se pagan de esta manera. A diferencia de los años de inflación más acelerada, en los que las cuotas también eran una forma de resguardar valor, hoy el foco pasa por el acceso: sin planes de pago, una parte importante de las operaciones simplemente no se concretaría.

“Es un sector más dinámico, pero ya tiene un peso específico bastante relevante y está atado al comercio en general”, resume Sambucetti, al proyectar que el e-commerce aún tiene margen para seguir ganando participación dentro del consumo argentino.

Con un escenario económico desafiante y cambios profundos en los hábitos de compra, el comercio electrónico aparece como un termómetro cada vez más preciso del humor del consumidor. Su desempeño en los próximos meses será clave para medir no solo la adaptación de empresas y usuarios al entorno digital, sino también la verdadera fuerza del consumo privado en la Argentina.

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