Las imágenes de la violencia en la previa del clásico entre Brasil y Argentina provocaron la respuesta de Gianni Infantino.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, condenó este miércoles los enfrentamientos que retrasaron en casi 30 minutos el partido por Eliminatorias del martes entre Brasil y Argentina, en Rio de Janeiro.
“La violencia en el fútbol es totalmente inaceptable, tanto dentro como fuera del campo de juego”, aseguró mediante un escrito el máximo dirigente del fútbol mundial en su cuenta de Instagram, en inglés, español y portugués. “Este tipo de sucesos, como los ocurridos durante el partido de clasificación para la Copa del Mundo de la FIFA entre Brasil y Argentina en el estadio Maracaná, son inaceptables en nuestro deporte y en nuestra sociedad”.
Antes de infligir a los brasileños la primera derrota en casa de su historia en eliminatorias a la Copa del Mundo (0-1), los jugadores argentinos regresaron a vestuarios después de los himnos nacionales cuando se desató una pelea en la grada que fue reprimida con una intervención de la policía extremadamente violenta e imprudente.
“Sin excepción, todos los jugadores, simpatizantes, personal y directivos tienen que sentirse seguros y protegidos para poder jugar y disfrutar del fútbol, y solicito a las correspondientes autoridades que garanticen que esto se respete en todos los ámbitos”, concluyó Gianni Infantino.

Esta no es la primera vez que se vive una situación así. El antecedente más cercano corresponde a la final de la Copa Libertadores. En los días previos a la definición del sábado 4 de noviembre, la Policía había sido protagonista luego de que no intercediera en la emboscada de los seguidores de Fluminense a los de Boca Juniors, quienes permanecían con amigos o su propia familia en las playas de Copacabana. Las agresiones y los robos son parte de las imágenes viralizadas en redes sociales, que muestran cómo los móviles de seguridad se mantuvieron a pocos metros de la pelea. Luego intercedieron, pero contra los argentinos. Y la represión fue salvaje.
Todo esto sucede a pocos días de cumplirse el 11° aniversario de un hecho tan histórico como lamentable. El 12 de diciembre de 2012, los golpes modificaron su trayectoria para alejarse de las tribunas y adentrarse en el vestuario visitante del Estadio Morumbí. Los jugadores de Tigre fueron brutalmente agredidos en el entretiempo de la final de la Copa Sudamericana ante San Pablo. Así lo había contado el arquero titular del cuadro de Victoria, Damián Albil: “Estuvimos 15 minutos peleando con 15 tipos con chomba de San Pablo, gente entrenada y vinieron a agredirnos directamente”. No quisieron salir a jugar la parte final. A contramano de la lógica, el árbitro chileno Enrique Osses dio por finalizado el partido y el Tricolor levantó el título, mientras sus rivales seguían lastimados en los vestidores.

