Drama y destrucción en La Guaira tras los sismos en Venezuela

Devastación en Maiquetía: testimonios tras el doble sismo

Daños estructurales en La Guaira tras los sismos en Venezuela

La localidad costera de Maiquetía, en el estado La Guaira, se convirtió en el epicentro del drama que atraviesa Venezuela tras los dos fuertes sismos registrados en la tarde del miércoles 24 de junio. Las sacudidas dejaron un saldo preliminar de al menos 235 muertos, miles de heridos y una enorme cantidad de personas que perdieron su hogar, en el que ya es considerado por especialistas como el evento sísmico más devastador en la historia reciente del país.

Entre los edificios agrietados, los cortes de energía y las réplicas que no dan tregua, los vecinos pasaron de la rutina cotidiana a una carrera desesperada por salvar sus vidas y rescatar a familiares y amigos atrapados entre los escombros. Las imágenes y relatos que llegan desde La Guaira muestran calles cubiertas de restos de construcciones, vehículos dañados y familias enteras durmiendo a la intemperie por miedo a nuevos derrumbes.

La zona del aeropuerto internacional Simón Bolívar, principal puerta de entrada aérea a Caracas, es una de las más afectadas. El Gobierno nacional dispuso el cierre temporal de la terminal luego de que se detectaran graves daños estructurales en sectores clave del complejo, lo que obligó a suspender vuelos y a reubicar operaciones de emergencia. Las autoridades trabajan en una evaluación técnica detallada mientras equipos de rescate y personal militar se despliegan en los alrededores.

Voces de quienes sobrevivieron a los derrumbes

En medio del caos, los testimonios de los sobrevivientes permiten dimensionar el impacto humano de la tragedia. Francisco Mendoza, vecino de un edificio que sufrió serios daños, contó que estaba hablando por teléfono cuando comenzó el temblor. Según relató, apenas tuvo tiempo de correr hasta el piso 11 y refugiarse bajo una columna tras el aviso de su hijastra de que “venía el terremoto”.

Mendoza describió una evacuación desesperada: bajaron descalzos por las escaleras, entre escombros y agua, sufriendo heridas en manos y pies. Mientras él lograba salir con vida, varios de sus familiares quedaron atrapados bajo los restos del edificio. “Tengo un nieto tapiado, se llama Eros Gabriel”, sostuvo, al pedir ayuda urgente a las autoridades locales y a la comunidad internacional, luego de quedar completamente damnificado.

Cerca de las residencias Bello Horizonte, Ronny Madrid también enfrentó escenas de pánico. Contó que descansaba cuando se produjo un corte de luz y, casi en simultáneo, se desató el violento movimiento sísmico. El temblor obligó a todos los habitantes del complejo a salir corriendo a la calle.

Infraestructura colapsada y emergencia prolongada

Desde la noche de los sismos, Madrid asegura que casi no pudieron dormir. La falta de agua y alimentos se agrava con el cierre generalizado de comercios y la destrucción de numerosos locales. “Hemos tenido que subir varias veces a los edificios para sacar comida, ropa y medicinas, aunque es muy peligroso porque las estructuras están dañadas”, explicó, reflejando la disyuntiva diaria entre el riesgo y la necesidad.

La situación sanitaria es otro de los puntos críticos. Vecinos señalan que el hospital de la zona se encuentra colapsado, con personal y recursos desbordados por la cantidad de heridos que llegan sin pausa. En paralelo, se reporta la salida constante de ambulancias y vehículos oficiales transportando heridos graves y cuerpos sin vida hacia otros centros asistenciales.

Entre los residentes que perdieron todo se encuentra Evelyn Freites, quien relató que su vivienda quedó completamente destruida. Desde entonces, se organiza junto a otros vecinos para compartir alimentos, agua y abrigo, mientras se improvisan refugios temporales en espacios abiertos. La mujer recordó que, horas antes del terremoto, se escuchó un fuerte estruendo de origen desconocido, que aumentó la sensación de alarma en la comunidad.

Búsqueda de sobrevivientes y ayuda internacional

“Fue un sonido muy raro, muy fuerte”, comentó Freites, al reconocer que ahora cualquier ruido genera temor a nuevas réplicas. En toda La Guaira se reporta el colapso de decenas de edificios residenciales y comerciales. Equipos de rescate, bomberos y voluntarios siguen removiendo escombros con la esperanza de encontrar sobrevivientes, en jornadas que se extienden día y noche.

  • Más de dos centenares de fallecidos y miles de heridos en todo el país, según informes preliminares.
  • Decenas de edificios colapsados en La Guaira y daños severos en el aeropuerto principal.
  • Hospitales saturados y escasez de agua, alimentos y medicinas en las zonas más afectadas.
  • Vecinos organizados en redes solidarias mientras aguardan la llegada de mayor asistencia estatal e internacional.

Mientras Venezuela intenta dimensionar el alcance real de la catástrofe, especialistas en sismología señalan que este doble evento sísmico podría convertirse en el más destructivo registrado en el país. En La Guaira, el foco inmediato sigue puesto en rescatar vidas, garantizar atención médica y brindar contención a miles de damnificados que, de un momento a otro, quedaron sin techo y con un futuro lleno de incertidumbre.

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