El 6 de febrero de 2023, la Justicia dictó sentencia contra los responsables del asesinato de Fernando Báez Sosa, ocurrido en enero de 2020 en Villa Gesell.

Dos años han pasado desde que el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Dolores condenó a los ocho jóvenes acusados del brutal asesinato de Fernando Báez Sosa.
El crimen, ocurrido en la madrugada del 18 de enero de 2020 en Villa Gesell, conmocionó al país por su nivel de violencia y la saña con la que fue perpetrado.
En su fallo del 6 de febrero de 2023, el tribunal impuso la pena de prisión perpetua a cinco de los acusados al considerarlos coautores del homicidio doblemente agravado por alevosía y el concurso premeditado de dos o más personas.

En tanto, otros tres recibieron penas de 15 años de cárcel como partícipes secundarios.
El juicio se siguió con una gran expectativa en todo el país, y la sentencia trajo alivio a la familia de Fernando, aunque también dejó abiertas muchas preguntas sobre la violencia juvenil y la forma en que la sociedad responde ante estos hechos.
Desde la condena, los padres de Fernando, Graciela Sosa y Silvino Báez, han encabezado distintas iniciativas para mantener vivo el legado de su hijo.
A través de charlas, actos conmemorativos y campañas de concientización, buscan transformar el dolor en un mensaje de paz y reflexión.
“Queremos que lo que le pasó a Fernando no le pase a ningún otro chico”, repiten en cada aparición pública.
La violencia entre jóvenes: un problema que persiste
El asesinato de Fernando Báez Sosa evidenció una problemática que sigue latente en Argentina: la violencia entre jóvenes en contextos recreativos.
Las peleas callejeras, los ataques en boliches y la agresión grupal se han vuelto preocupantemente frecuentes en los últimos años.
Especialistas advierten que detrás de estos episodios hay múltiples factores, como el consumo excesivo de alcohol, la falta de educación emocional y la naturalización de la violencia como forma de resolver conflictos.
Según estudios recientes, el 40% de los adolescentes argentinos ha presenciado o participado en situaciones de violencia en el ámbito nocturno.
Los expertos subrayan que muchas de estas conductas se ven reforzadas por redes sociales y grupos de pares, donde la agresión se vuelve una demostración de poder.
En este contexto, las campañas de concientización y el papel de la familia y las instituciones educativas se vuelven clave para desactivar estos comportamientos antes de que escalen a hechos trágicos como el ocurrido en Villa Gesell.
Dos años después de la condena, la pregunta que muchos se hacen es si realmente hemos aprendido la lección o si la historia volverá a repetirse.
El caso de Fernando Báez Sosa sigue resonando en la sociedad argentina como un símbolo del peligro de la violencia descontrolada. Mientras su familia lucha por mantener viva su memoria, el desafío de erradicar estas conductas sigue vigente.

