A pesar del tiempo transcurrido desde el inicio de las investigaciones, y de que en dos de los casos el Ministerio de Seguridad ofreciera importantes recompensas, no hay pistas firmes sobre el paradero de Pedro Maldonado y Alejandro Cáceres, ambos desaparecidos en 2021, y de Juan Woldryk, buscado desde marzo de 2022.

De la redacción de EL NORTE
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El pasado 17 de agosto la familia de Pedro Manuel Maldonado hubiese festejado con él su cumpleaños número 68. El encuentro no fue posible porque el paradero de este hombre es incierto desde el 23 de septiembre de 2021 cuando se radicó la denuncia por su desaparición en la Comisaría Primera. Desde entonces nada se sabe de él. El Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires publicó el año pasado un ofrecimiento de recompensa de entre 2.500.000 y 5.000.000 de pesos para quien aportara datos acerca de la suerte corrida por Maldonado, un vecino de la ciudad que se domiciliaba en calle Urquiza al 400 al momento de su desaparición. Las luces de alarma se encendieron para la familia ante la aparición de un cuerpo sin identificar en cercanías de la localidad de Villarino al sur de la provincia de Buenos Aires, pero, aunque se realizaron las pruebas correspondientes para descartar cualquier duda, enseguida se supo que no se trataba del hombre desaparecido. Valeria, hija de Pedro Maldonado, en diálogo con EL NORTE manifestó que no saben nada de su padre, que desde la Justicia no le dan ningún tipo de información y que nadie se comunicó a pesar de que se ofreció una importante recompensa. “Estamos muy cansados. Aunque siento que mi papá está siempre presente, ya no tengo esperanzas de que aparezca con vida; de estarlo ya hubiese aparecido”, expresó Valeria Maldonado.
Alejandro Cáceres
Alejandro Alexis Cáceres, de 39 años, es oriundo de barrio Alto Verde, tiene varios hijos, algunos de ellos pequeños, y trabajaba en la empresa Moviport. El último contacto que su familia tuvo con él data del 21 de diciembre de 2021, cuatro días después desapareció como “si se lo hubiera tragado la tierra”. Ningún rastro, ninguna noticia desde entonces que pueda dar una pista del destino del hombre. Se hicieron marchas, se difundieron afiches con el rostro y un pedido a la población para quien pudiera aportar datos. Inclusive en el marco de la investigación, a mediados de agosto del año pasado, la DDI realizó un allanamiento con resultado negativo en el domicilio de su expareja en Sarmiento al 600, donde ambos habían convivido. La familia sostiene que la investigación está estancada, que no hay avances, que al principio recibían llamados indicando que Alejandro Cáceres estaba muerto y que el cuerpo podía estar en uno u otro lugar, pero hasta ahora ninguno de esos datos daban alguna certeza como para que fueran considerados útiles por los investigadores. Cecilia Cáceres, hermana del hombre desaparecido, manifestó a EL NORTE que no hay información por parte de la Justicia. “No sabemos si lo siguen buscando, mi mamá todavía lo espera. Yo no creo que esté vivo. Si lo estuviera, ya se habría comunicado con nosotros o con sus hijos”, señaló Cecilia Cáceres.
Juan Woldryk
Aunque Juan Woldryk no se domiciliaba en San Nicolás, su desaparición estuvo ligada a nuestra ciudad cuando se estableció que internos de la UP3 estaban vinculados con la extorsión que el peón rural, domiciliado en la localidad de Bolívar, padeció poco antes de que se perdiera toda comunicación con él. Los extorsionadores se conectaron con él bajo el nombre falso de “Laurita Rodríguez”, lo sedujeron a través de la red social Facebook y por mensaje de Messenger habrían obtenido fotos íntimas, que posteriormente utilizaron para extorsionarlo. Luego, los mismos presos contactaron a Woldryk por teléfono y se hicieron pasar por un policía y un fiscal. Lo extorsionaron con la excusa de no iniciarle causas judiciales por abuso sexual contra menores, ya que inventaron que había estado chateando con una menor de edad. La víctima les transfirió dinero e incluso llegó a vender su auto para realizar el último pago. Finalmente desapareció al tomar conocimiento de que se había publicado en su perfil de Facebook una de las fotos de las conversaciones que había tenido con los reclusos cuando se hicieron pasar por una menor de edad. Por esta razón la fiscalía no descarta la hipótesis de un suicidio. La denuncia por averiguación de paradero fue radicada el 30 de marzo de 2022 por uno de sus empleadores. Desde entonces no existe ninguna pista o rastro que permita conocer la suerte sufrida por Juan Woldryk. Lo buscaron por tierra, por agua y por aire, perros entrenados recorrieron la zona incesantemente, pero no encontraron indicios del hombre. La causa por la búsqueda de paradero tramitó en forma conjunta con la de extorsión. A poco de cumplirse un año y medio desde que fuera visto por última vez, la causa no tiene avances. Desde el Ministerio de Seguridad provincial también se ofreció una importante recompensa, pero la medida no tuvo éxito hasta el momento.

