Crece la tensión en Chaco por el ajuste en la asistencia alimentaria escolar

NewsITe
La comunidad educativa de la provincia de Chaco volvió a encender las alarmas por el fuerte recorte en los fondos destinados a comedores escolares y copa de leche, y apunta de manera directa al gobernador Leandro Zdero por la situación crítica que atraviesan cientos de establecimientos, en especial en las zonas rurales y más vulnerables.
Según documentación del Ministerio de Desarrollo Humano chaqueño, la administración provincial redujo a la mitad las partidas anuales de asistencia alimentaria y achicó el número de escuelas bajo programa, que pasó de 1.801 a 1.730, en un contexto social delicado: el Gran Resistencia registra un 42,2% de pobreza, de acuerdo con los últimos datos oficiales.
En este marco, directivos y docentes advierten que deben intentar garantizar desayuno y almuerzo para cada estudiante con apenas 800 pesos diarios por alumno, una cifra que consideran “imposible” frente al aumento del costo de los alimentos. Desde parajes rurales de El Impenetrable, maestros describen una realidad de “comedores vacíos” y chicos que llegan a la escuela con signos de bajo peso y desnutrición.
“Nos mandan mucha menos plata. No funciona el comedor. Casi no hay comida. No alcanza. Es una situación límite. Nos obligan a mentir”, relataron docentes rurales, que prefieren mantener el anonimato por temor a sanciones. Señalan que se los presiona para presentar menús saludables que, en la práctica, no se pueden ofrecer.
Renuncias, recortes de raciones y denuncias por desnutrición
La crisis derivó incluso en renuncias. Uno de los casos más resonantes es el del docente Marcelo Alvarenga, de la escuela del paraje Río Muerto Cruz, quien dejó su cargo para no ser “cómplice de un sistema” que, según planteó, lo obligaba a firmar rendiciones con menús inexistentes.
En el paraje Lalelay, la directora Irma Duarte acordó con las familias reducir las prestaciones únicamente al desayuno, ante la falta de recursos para sostener también el almuerzo. “No hubo ningún tipo de explicación sobre esta medida de reducción del comedor. Se nota mucho que los chicos a las 11 ya preguntan por la comida. Te dicen que ayer no comieron nada, y es imposible darles otra cosa”, describió.
Organizaciones civiles, cooperadoras y comunidades indígenas Qom y Wichí suman su preocupación. Denuncian que la falta de nutrientes impacta de lleno en el rendimiento escolar: para muchos estudiantes, el plato que recibían en la escuela era la única comida sustancial del día. En algunos establecimientos, como la escuela del paraje Sol de Mayo, las demoras administrativas en la entrega de la tarjeta magnética dejaron a los comedores sin fondos durante meses, obligando a acortar la jornada y liberar a los chicos una hora antes por falta de almuerzo.
La defensa del Gobierno provincial y las críticas de la comunidad
Desde el Poder Ejecutivo chaqueño, el ministro de Desarrollo Humano, Diego Gutiérrez, defendió el esquema vigente a través de la Tarjeta Tuya Recargable. Sostuvo que se trata de un mecanismo “transparente, directo y sin atrasos” y minimizó el efecto de la inflación en el programa alimentario, pese a que el Indec registró un incremento interanual del 38,2% en el rubro alimentos para la región del NEA.
Gutiérrez aseguró que, si se suma el complemento de leche, los 800 pesos diarios por alumno se “estiran” a unos 1.300 o 1.400 pesos, y que, aunque el monto siga siendo ajustado, el sistema funciona y los comedores “operaron bien”. También atribuyó la monotonía de los platos a una supuesta falta de capacitación culinaria de las cocineras, lo que generó fuerte malestar en las comunidades.
- Reducción a la mitad de las partidas anuales para asistencia alimentaria.
- Menos escuelas bajo programa en un distrito con más del 40% de pobreza.
- Denuncias de bajo peso y desnutrición infantil en zonas rurales.
- Quejas por presiones para falsear menús y renuncias de docentes.
“Un total de 800 pesos diarios es un valor que no solo es insuficiente, sino que resulta hasta cómico. Hay docentes que ponen de su bolsillo para que ningún alumno se quede sin su ración”, describió el director de una escuela de Tres Isletas.
Mientras el Gobierno insiste en que el sistema se volvió más “ordenado y transparente”, la comunidad educativa reclama una revisión urgente de los montos y la ampliación del alcance del programa, con el objetivo de garantizar el derecho básico a la alimentación de miles de niños y niñas chaqueños.

