Diputados abre el debate por el Súper RIGI y las grandes inversiones

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La Cámara de Diputados inició el tratamiento en comisiones del proyecto de Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones, conocido como «Súper RIGI». La iniciativa, impulsada por el Poder Ejecutivo, apunta a atraer capitales por montos millonarios hacia actividades industriales y tecnológicas que hoy prácticamente no existen en el país o se encuentran en etapas de prueba.
El coordinador de Energía y Minería del Ministerio de Economía, Daniel González, fue el encargado de exponer los lineamientos centrales ante el plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Industria, y Ciencia y Tecnología. El funcionario definió al esquema como «la continuidad y la evolución del RIGI original», vigente en el marco de la Ley Bases hasta julio de 2027, pero con alcances más acotados y requisitos de inversión más exigentes.
González subrayó que el objetivo del nuevo régimen es posicionar a la Argentina como una de las jurisdicciones preferidas a nivel global para proyectos de frontera tecnológica. «Los proyectos que queremos que capture el Súper RIGI hoy no existen en la Argentina y, en muchos casos, ni siquiera figuran al considerar posibles destinos de inversión», explicó, al remarcar que se busca industrializar recursos naturales y fortalecer cadenas de valor con mayor impacto en el empleo.
Principales diferencias entre el RIGI y el Súper RIGI
El funcionario detalló que, a diferencia del RIGI original, cuya ventana de adhesión era de dos años prorrogables por uno más, el Súper RIGI contempla un plazo de cinco años con la posibilidad de un año adicional. Además, eleva el umbral mínimo de inversión a 1.000 millones de dólares, frente a los 200 millones exigidos anteriormente, y excluye explícitamente proyectos basados en recursos naturales e infraestructura, concentrándose en etapas de mayor valor agregado.
Según los datos oficiales, el RIGI vigente ya captó 39 proyectos en 13 provincias por unos 138.000 millones de dólares, que habrían generado alrededor de 179.000 puestos de trabajo directos e indirectos. La mayoría de esas iniciativas se concentra en minería, petróleo y gas, junto con algunos desarrollos en energía eléctrica, industria y logística.
Críticas políticas y cuestionamientos al nuevo esquema
El debate no estuvo exento de reparos desde la oposición. El diputado nacional de Provincias Unidas, Martín Lousteau, sostuvo que el Gobierno «está eligiendo ganadores y perdedores» y señaló la influencia del lobby sectorial en la definición de los rubros favorecidos. También advirtió que muchas de las inversiones anunciadas ya estaban en carpeta antes del RIGI, por lo que, a su entender, no puede atribuirse todo el flujo de capitales exclusivamente a ese régimen.
Para Lousteau, el planteo oficial supone continuar con «ventajas y prebendas» dentro de un esquema que considera «equivocado». Estas críticas anticipan una discusión intensa en el Congreso, en un contexto en el que el Ejecutivo busca consolidar un marco de estabilidad de largo plazo para inversores y, al mismo tiempo, la oposición reclama mayor equilibrio entre incentivos y resguardo de la recaudación y la competencia interna.
Los puntos clave del Súper RIGI propuesto
- El régimen apunta a grandes proyectos vinculados a la industrialización de minerales críticos como litio y uranio, producción de baterías, hidrógeno verde, vehículos eléctricos, turbinas eólicas, paneles solares, reactores nucleares modulares, semiconductores e inteligencia artificial.
- Exige un monto mínimo de inversión de 1.000 millones de dólares para acceder a los beneficios.
- Ofrece estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por 30 años, con una alícuota reducida del Impuesto a las Ganancias del 15%.
- Prevé amortización acelerada de inversiones (60% el primer año y 20% en cada uno de los dos siguientes), certificados de crédito fiscal para cancelar IVA y contribuciones patronales con alícuota única del 10%.
- Permite deducir quebrantos sin límite temporal y fija una alícuota de 7% para dividendos, que se reduce a 3,5% después de cuatro años.
- Incluye exención de derechos de importación, eliminación de retenciones a las exportaciones y levantamiento de cupos y restricciones operativas.
- Habilita, a partir del tercer año, la libre disponibilidad del 100% de las divisas generadas por exportaciones.
«Una vez que los recursos naturales empiecen a desarrollarse en serio recién ahí podemos pensar en cómo nos integramos verticalmente y cómo multiplicamos la creación de empleo», remarcó González al defender el Súper RIGI como un paso hacia la industrialización y la tecnología de punta.
El proyecto continuará su recorrido en comisiones antes de llegar al recinto. El oficialismo apuesta a mostrar al Súper RIGI como una herramienta para transformar el perfil productivo del país, mientras que distintos bloques opositores evalúan introducir cambios o resistir el alcance de los beneficios planteados para los grandes inversores.

