Según los reglamentos de FIFA, el contrato se da por finalizado, pero el Liverpool decidió continuar con los pagos a la familia.

Cuando un futbolista fallece, la normativa de la FIFA indica que su contrato con el club queda automáticamente finalizado. Es decir, no importa si tenía vínculo vigente: el acuerdo se da por terminado en la fecha del fallecimiento, como si hubiera culminado naturalmente.
En esos casos, el club solo debe abonar los sueldos pendientes hasta ese día. El dinero se entrega a los herederos legales, ya sea cónyuge, hijos u otros beneficiarios.
El gesto de Liverpool con Diogo Jota
Pese a que no existe obligación legal de hacerlo, el club Liverpool tomó una decisión distinta con el caso del delantero portugués Diogo Jota. En lugar de aplicar la cláusula de finalización inmediata del contrato, rescindió el vínculo de manera simbólica para poder seguir pagándole a la familia el salario completo hasta la fecha en que debía vencer originalmente.
Además, el club inglés asumió un compromiso adicional: cubrir de por vida todos los costos educativos de los hijos del futbolista.
El gesto fue valorado como una muestra de humanidad y apoyo institucional. Aunque la normativa no exige esta compensación extendida, Liverpool optó por acompañar a la familia más allá del deber legal.

