En San Nicolás, el Hospital San Felipe recibe unos 85 donantes de sangre por mes de los cuales aproximadamente el 25% son voluntarios. En el marco de la efeméride especial, se refuerza el llamado a la comunidad para crear el hábito de donar y garantizar que siempre haya sangre disponible para pacientes locales y de la región.

De la Redacción de EL NORTE
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Franco Spessotti, técnico del Servicio de Hemoterapia del Hospital San Felipe, explicó a EL NORTE que actualmente el nosocomio recibe un promedio de 85 donantes por mes, de los cuales aproximadamente el 25% son voluntarios. Si bien remarcó que actualmente están en un buen nivel de reservas, indicó que “lo ideal sería llegar a 100 donantes mensuales para sostener la demanda de transfusiones que requiere el hospital”. En este sentido, destacó: “Si hay más donantes, también sirve, porque al formar parte de una red provincial, podemos enviar sangre a otros centros como Ramallo, Pergamino o San Pedro; mismo al Sanatorio de la UOM”.
La sangre recolectada se utiliza para múltiples situaciones críticas, como ser en pacientes con anemias crónicas, tratamientos oncológicos, personas en diálisis, cirugías de alto riesgo y víctimas de accidentes, “que lamentablemente han aumentado en la ciudad”.
“El objetivo principal es que los donantes sean voluntarios, porque ya conocen el proceso y saben si su sangre es segura”, explicó Franco. Durante la entrevista médica previa a la donación, los donantes pueden autoexcluirse si consideran que su sangre no es apta. “Eso garantiza una transfusión más segura para el paciente”, agregó.
Requisitos
En tanto, el Servicio de Hemoterapia del Hospital San Felipe funciona de lunes a viernes de 8:00 a 9:30. Se pueden seguir las novedades a través de Instagram en la cuenta oficial @hemosanfelipe, donde se anuncian colectas externas y llamados a donación urgente.
En cuanto al proceso de donación, es rápido y seguro. Se extrae una unidad de sangre (450 ml) en un tiempo aproximado de 10 minutos. Luego, se brindan refrigerios y un certificado, de ser necesario. Antes de donar, se realiza una entrevista médica y se explican los estudios que se harán a la sangre.
Para poder donar, se debe cumplir con mínimos requisitos: tener entre 16 y 65 años, pesar más de 50 kilos y asistir con el DNI. Es importante estar descansado, sentirse bien y haber desayunado o almorzado, ya que no se debe acudir en ayunas. No se puede donar si se ha tenido fiebre, resfrío u otros síntomas recientes. Cabe destacar que cada donación puede salvar hasta tres vidas, ya que de ella se obtienen glóbulos rojos, plasma y plaquetas.
Solidaridad y hábito
“La gente a veces le tiene miedo la primera vez, pero después dicen ‘no era nada’. Y es cierto, donar es un acto sencillo que tiene un impacto enorme”, concluyó Spessotti. En este sentido, donar sangre es un acto solidario y vital que puede salvar vidas. Además, es un recurso que no se puede fabricar, por lo que depende exclusivamente de la voluntad de quienes deciden donar. Por eso, generar el hábito de la donación regular es clave para mantener el abastecimiento en los hospitales y responder a las necesidades transfusionales de la comunidad.
En el marco del Día Mundial del Donante, que se conmemora cada 14 de junio, ayer se llevó a cabo una colecta externa en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Av. Morteo y Ameghino).
Fiebre hemorrágica argentina: recuerdan la importancia de la donación de plasma inmune
Además, desde el Hospital San Felipe invitan especialmente a quienes hayan padecido fiebre hemorrágica argentina (FHA) a donar su plasma, dado que puede ser una herramienta fundamental en la recuperación de otros pacientes.
El plasma inmune es el único tratamiento en FHA que en los primeros ocho días disminuye su letalidad del 30 al 1-3 por ciento, lo que hace tan necesario que todos aquellos que hayan tenido la enfermedad continúen con esa acción voluntaria y altruista de ser donantes.
La FHA es causada por el virus Junín, y está presente en una extensa región que abarca parte de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa. Afecta a quienes viven en zonas endémicas –rurales, urbanas y periurbanas– donde habitan los roedores Calomys musculinus que actúan como reservorio del virus. El virus se encuentra en la saliva, la orina y la sangre de los roedores; el contagio se da cuando las personas entran en contacto con el medioambiente contaminado y adquieren la infección por inhalación a través de aerosoles o por medio de pequeñas heridas de la piel o mucosas. La transmisión interhumana es excepcional.
La FHA provoca fiebre y alteraciones en la sangre, neurológicas, renales y cardiovasculares que, sin tratamiento, pueden evolucionar hacia la muerte en un lapso de una a dos semanas.
Actualmente, la principal medida preventiva es la vacunación con Candid#1, que está indicada a partir de los 15 años y hasta los 65 años de edad.

