Día Mundial del Donante de Médula Ósea y Sangre de Cordón Umbilical

La fecha busca concientizar sobre la importancia de sumar donantes y generar esperanza en pacientes que esperan un trasplante. La comunidad puede cumplir un rol clave en este compromiso solidario.

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Cada 20 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Donante de Médula Ósea y Sangre de Cordón Umbilical. La iniciativa reconoce a quienes dieron ese paso solidario y convoca a más personas a sumarse. Miles de pacientes dependen de un trasplante que puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

En Argentina, esta fecha se une a la del 1 de abril, cuando se celebra el Día Nacional del Donante. Ambas jornadas apuntan a visibilizar la importancia de la donación y ampliar el registro de voluntarios.

La médula ósea es un tejido blando ubicado en el interior de los huesos, encargado de producir células sanguíneas. Su donación puede representar la cura para enfermedades graves como leucemias, linfomas y anemias aplásicas. La sangre del cordón umbilical, recolectada al momento del nacimiento, también contiene células madre de gran capacidad regenerativa.

Ambas donaciones son seguras, indoloras y no implican riesgos para donantes ni bebés. En el caso del cordón, la recolección se realiza después del parto y antes de desechar la placenta. El valor médico de estas células es incalculable, porque pueden restablecer funciones vitales en pacientes que ya no tienen alternativas. Donar médula o sangre de cordón es ofrecer una nueva oportunidad de vida.

En diálogo con EL NORTE, Enzo Rius, obstetra de Grupo Oroño y jefe de obstetricia del hospital San Felipe, explicó: “Estas células madres están comprobados que sirven para generar proliferación de las series sanguíneas. Entonces, en trastornos en donde hay déficit en la producción, ya sea por enfermedades como la leucemia, los linfomas, los mielomas que pueden destruir médula ósea, las células madres pueden ser utilizadas para recuperar la producción de esas células sanguíneas”.

Requisitos y procesos

La médula ósea puede donarse mediante extracción de sangre periférica o punción en crestas ilíacas, con acompañamiento médico. La sangre de cordón, en cambio, se recolecta inmediatamente después del parto, sin interferir en el nacimiento.

Para inscribirse como donante de médula se debe tener entre 18 y 40 años, pesar más de 50 kilos y gozar de buena salud. La inscripción comienza con una simple donación de sangre y un análisis de compatibilidad genética. Solo si aparece un paciente compatible, el voluntario es convocado para avanzar con el procedimiento. El cuerpo del donante se recupera por completo después de la intervención.

En el caso del cordón, la madre debe estar sana, “no tener infecciones virales activas (como hepatitis, VIH, etc.)”, explicaron desde Matercell. El embarazo debe ser a término y sin complicaciones graves.

Médicos de esa institución señalaron a EL NORTE que “una vez que el bebé nace y se corta el cordón umbilical, se extrae la sangre restante de la placenta mediante una técnica estéril. Esta extracción se realiza antes de que el cordón umbilical sea desechado. El procedimiento es indoloro y no interfiere con el parto ni con el bienestar del recién nacido”.

Además, precisaron que la sangre recolectada se conserva bajo estrictos protocolos: “Se procesa y se criopreserva a temperaturas extremadamente bajas (generalmente a -196°C en nitrógeno líquido), lo que permite su conservación a largo plazo. Además, se siguen protocolos internacionales de calidad y seguridad para asegurar que las muestras sean almacenadas en condiciones óptimas hasta que puedan ser utilizadas, si es necesario, para tratamientos médicos”.

Beneficios médicos y potencial de investigación

Los trasplantes de médula ósea y sangre de cordón permiten tratar más de 85 enfermedades hematológicas y autoinmunes, entre ellas leucemias, linfomas, mielomas y anemias severas. Estas células madre regenerativas reemplazan la médula dañada y reactivan la producción normal de glóbulos.

La investigación médica también estudia su aplicación en nuevas áreas. Existen ensayos en cardiología, que evalúan su uso tras infartos para reparar tejido dañado. También se analizan aplicaciones en enfermedades neurológicas, lesiones medulares y autismo. Algunos estudios incluso avanzan en patologías autoinmunes como la diabetes tipo 1.

El potencial regenerativo convierte a estas células en una herramienta fundamental para el futuro de la medicina. En el presente, ya representan una oportunidad concreta de salvar vidas que dependen de un trasplante.

Desde Matercell remarcaron que “es posible utilizar la sangre de cordón donada por un hermano o familiar directo, y este es uno de los mayores beneficios de la donación de cordón. Las células madre del cordón umbilical son más compatibles entre familiares directos, lo que aumenta las probabilidades de éxito en los trasplantes”.

Asimismo, aseguraron que “en los últimos años, los bancos privados fueron testigos de aplicaciones exitosas de las células madre para el tratamiento de trastornos neurológicos, como el autismo y alteraciones en el desarrollo motor, así como para afecciones ortopédicas, como la artrosis de hombro y rodilla. Los tratamientos con células madre también están siendo utilizados con resultados prometedores en enfermedades degenerativas y trastornos autoinmunes”.

La situación en Argentina

En Argentina, el Registro Nacional de Donantes Voluntarios de CPH fue creado en 2003 bajo coordinación del INCUCAI. Desde entonces, más de 1.700 argentinos recibieron trasplantes gracias a la solidaridad de donantes voluntarios. El registro cuenta hoy con más de 350.000 inscriptos y forma parte de la Red Mundial de Donantes de Médula, que suma más de 41 millones de personas en 63 países.

Sin embargo, la necesidad es mayor que la oferta. Solo entre el 25% y el 30% de los pacientes encuentra un donante compatible dentro de su familia. El 70% restante depende de voluntarios no emparentados registrados en bases nacionales e internacionales. Cada nuevo donante inscripto representa una esperanza concreta para quienes esperan un trasplante.

El Banco Público de Sangre de Cordón Umbilical funciona en el Hospital Garrahan y durante años recibió donaciones. Desde Matercell aclararon que existen bancos públicos de sangre de cordón, como el del Garrahan, que permiten la donación de sangre de cordón para uso público en casos de emergencia. No obstante, advirtieron que esa modalidad no garantiza disponibilidad futura de la muestra, ya que las unidades se distribuyen en función de la compatibilidad y la necesidad médica.

Además, señalaron que actualmente el banco público “debido a falta de financiamiento y porque ya cuenta con la variabilidad genética necesaria, no acepta nuevas muestras”.

En San Nicolás no hay bancos públicos de sangre de cordón. El especialista Rius explicó que las únicas opciones disponibles son servicios privados de criopreservación, que requieren inversión de las familias. Estas empresas operan desde otras provincias, como Córdoba y Rosario, y en algunos casos ofrecen el servicio en clínicas locales.

Rius remarcó que el procedimiento “no implica riesgos”, dado que la sangre del cordón “se extrae una vez cortado, mediante punción en los vasos de la placenta, y se conserva bajo protocolos estrictos de criopreservación”. La principal barrera, indicó, es la falta de convenios con el sistema público y el desconocimiento de las familias sobre esta posibilidad.

Historias que inspiran: el caso de Juanse Olmos

La historia de Juanse Olmos dejó una huella profunda en la ciudad. Al pequeño le diagnosticaron Inmunodeficiencia Combinada Severa, una enfermedad que requería un trasplante de médula. Su familia impulsó campañas que trascendieron fronteras, alcanzando a países como España, Australia y Chile.

El objetivo era encontrar un donante compatible y, al mismo tiempo, generar conciencia sobre la importancia de donar médula. Aunque Juanse encontró tres donantes compatibles, no logró acceder al trasplante y falleció en mayo del año pasado pasado. Su familia lo acompañó hasta el último momento y transformó el dolor en motor de nuevas campañas.

Hoy, la iniciativa continúa bajo el lema “Doná Médula por Juanse”. Cada colecta suma más inscriptos al registro y fortalece la conciencia solidaria en San Nicolás. La memoria de Juanse se convirtió en símbolo de lucha y esperanza, recordando que cada inscripción puede salvar vidas.

Desafíos y barreras en San Nicolás

El principal desafío en la ciudad es la falta de información. Muchos vecinos desconocen que entre los 18 y 40 años pueden inscribirse como donantes. Otros creen erróneamente que el procedimiento es complejo o riesgoso.

La ausencia de convenios entre maternidades locales y bancos públicos limita las posibilidades de donar sangre de cordón umbilical. La logística de conservación y transporte de muestras depende de acuerdos externos, lo que genera dificultades adicionales. Esta carencia se traduce en menos oportunidades de donación y en dependencia de servicios privados.

Frente a esta realidad, las campañas de difusión son clave. Es necesario acercar información clara a la comunidad, derribar mitos y fomentar la inscripción voluntaria. Cada persona que se suma al registro amplía la red de esperanza para miles de pacientes que aguardan compatibilidad.

Se puede dar un paso concreto inscribiéndose en el Registro Nacional de Donantes de Médula Ósea al donar sangre en hospitales locales. La inscripción es sencilla y no requiere más que una muestra inicial.

Las mujeres embarazadas pueden consultar opciones privadas para conservar la sangre del cordón, aunque el acceso público todavía es limitado. Participar en campañas solidarias y difundir esta información multiplica las posibilidades de que pacientes encuentren una segunda oportunidad de vida.

Desde Matercell remarcaron que “a pesar de que la conciencia sobre la donación de sangre del cordón umbilical ha aumentado en los últimos años, aún existe un nivel considerable de desconocimiento entre las embarazadas y sus familias. Muchas veces, el tema no se aborda durante los controles prenatales, y las madres no se enteran de esta posibilidad hasta el momento del parto. La difusión sobre los beneficios y la seguridad de la donación debe mejorar, tanto en la comunidad médica como en la población en general. En Matercell, trabajamos continuamente en campañas de concientización para aumentar el acceso a esta valiosa opción, y colaboramos con profesionales de la salud para que la información llegue de manera efectiva a las familias”.

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