Día del Cáncer Infantil: avances, cifras y desafíos en Argentina

Día Mundial del Cáncer Infantil: la realidad argentina hoy

Concientización por el Día Mundial del Cáncer Infantil en Argentina

NewsITe

Cada 15 de febrero se conmemora el Día Mundial del Cáncer Infantil, una fecha destinada a visibilizar una enfermedad poco frecuente pero que sigue siendo una de las principales causas de muerte por enfermedad en la población pediátrica. En Argentina, los datos del Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (ROHA) permiten dimensionar el problema y, al mismo tiempo, los avances alcanzados en las últimas décadas.

Según cifras oficiales, en el país se registra una incidencia estable de 131 casos nuevos por millón de niñas, niños y adolescentes menores de 15 años al año. Esto se traduce en un promedio de alrededor de 1.360 diagnósticos anuales, es decir, unos 3,7 casos por día. Desde el año 2000, el ROHA reunió información de más de 40.000 pacientes menores de 19 años, con una cobertura cercana al 93% en menores de 15 años, lo que otorga gran solidez a los datos para el diseño de políticas públicas.

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Los especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) destacan que, gracias a los avances en diagnóstico, tratamientos y seguimiento, hoy siete de cada diez niñas, niños y adolescentes con cáncer sobreviven a cinco años del diagnóstico. La sobrevida global del 70,3% coloca a la Argentina en línea con los estándares internacionales y refuerza un mensaje clave: el cáncer infantil es una enfermedad grave, pero potencialmente curable si se detecta a tiempo y se garantiza el acceso a la atención adecuada.

Entre los tipos de cáncer más frecuentes en la infancia se encuentran las leucemias, los linfomas y los tumores del sistema nervioso central. Solo las leucemias representan entre 450 y 550 nuevos casos por año y encabezan el listado de diagnósticos oncológicos pediátricos. Más del 76% de las niñas y los niños con cáncer fueron atendidos en instituciones públicas entre 2013 y 2022, lo que confirma el rol central del sistema de salud estatal y la necesidad de fortalecerlo en equipamiento, recursos humanos y redes de derivación.

Rol del sistema público, las leyes vigentes y la detección temprana

Desde la SAP subrayan que el pediatra general cumple un papel decisivo en la sospecha precoz y la derivación oportuna. Programas de capacitación como los talleres “Cuándo sospechar cáncer en el niño”, desarrollados en conjunto con sociedades científicas y organismos nacionales, apuntan a reducir demoras diagnósticas y achicar brechas geográficas y socioeconómicas. La lógica de trabajo en red busca que un pediatra de una zona rural pueda consultar rápidamente a equipos especializados y que un paciente del interior tenga la misma oportunidad de tratamiento que uno que reside en el AMBA.

  • Fortalecimiento del sistema público y de las redes oncopediátricas.
  • Capacitación continua de pediatras y equipos de salud en todo el país.
  • Implementación efectiva del Certificado Único Oncopediátrico (CUOP).
  • Apoyo económico, social y educativo a las familias durante el tratamiento.
  • Acompañamiento psicológico para pacientes y su entorno.

Un hito clave fue la sanción de la Ley Nacional N.º 27.674, que creó el Régimen de Protección Integral del Niño, Niña y Adolescente con Cáncer. La norma, reglamentada en 2023, estableció el Certificado Único Oncopediátrico (CUOP), que habilita beneficios como asignaciones económicas, licencias laborales para cuidadores, transporte público terrestre gratuito, estacionamiento prioritario, acceso a vivienda adecuada y continuidad educativa durante el tratamiento. El desafío, coinciden los especialistas, es que estos derechos se hagan efectivos en todas las provincias, sin trabas burocráticas.

“El cáncer infantil no es sinónimo de muerte. Hay miles de historias de chicos que se curaron y hoy estudian, trabajan y forman sus propias familias. El objetivo es que el lugar de residencia o la situación económica no definan sus chances de curarse”, destacan desde la Sociedad Argentina de Pediatría.

Con una tasa de mortalidad específica de 3,7 por millón en menores de 15 años, el reto es doble: médico y social. Implica seguir mejorando la capacidad diagnóstica, los tratamientos y el seguimiento, pero también desmitificar la enfermedad, informar sobre los signos de alerta (moretones frecuentes, palidez marcada, fiebre persistente, pérdida de peso sin causa aparente, entre otros) y garantizar acompañamiento integral. En este Día Mundial del Cáncer Infantil, el mensaje que surge desde la comunidad médica es claro: la detección temprana, el trabajo en red y el compromiso del Estado marcan la diferencia entre la vida y la muerte.

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