Los labios fónicos de estos mamíferos son estructuras del tamaño de un neumático de coche y están situados bajo su nariz de cinco toneladas de peso, lo que les permite producir grandes chasquidos.

Los grandes cachalotes machos emiten pulsos acústicos de baja frecuencia —conocidos como clics lentos— que pueden viajar hasta 70 kilómetros a través del océano, convirtiéndose así en la señal de comunicación natural más poderosa entre los mamíferos, según un comunicado del estudio de la Universidad Aarhus Universit, Dinamarca.
Estos mamíferos no utilizan esos clics para la ecolocalización durante la búsqueda de presas, sino como un medio de comunicación a larga distancia entre individuos de su especie, descubrió un equipo internacional de investigación que analizó grabaciones de esos sonidos en aguas de Seychelles, Sri Lanka, Noruega y Escocia.
Al combinar mediciones de los parámetros de la fuente sonora con la modelización de su propagación en el agua, los autores del estudio demostraron que el nivel de estos clics alcanza más de 200 dB, comparable a la potencia de los sonares militares, y su alcance auditivo en mar abierto puede llegar hasta aproximadamente 70 kilómetros.
Además de su alta potencia, una característica clave de los clics lentos es su ritmo atípico. Las señales se emiten con pausas enormes: solo un clic cada 3-10 segundos (frecuencia de 0,1-0,3 Hz), lo que es aproximadamente 10 veces más lento que las señales acústicas de la mayoría de las aves y mamíferos.
Según la autora principal del estudio, Simone Videsen, es precisamente esta combinación de alta potencia, ritmo pausado y la capacidad del sonido para viajar enormes distancias lo que convierte a estas señales en un fenómeno absolutamente único en la naturaleza.
El aparato vocal más grande del planeta
Los investigadores atribuyen la capacidad de producir sonidos tan potentes a la anatomía de los cachalotes machos. Ninguna otra criatura viviente en la Tierra puede igualar el tamaño del sistema nasal vocal de estas ballenas. Responsable de la producción de sonidos, ocupa aproximadamente un tercio de su cuerpo, pesando en los ejemplares adultos más de cinco toneladas.
Allí es donde se encuentran los llamados labios fónicos. Se trata de estructuras del tamaño de un neumático de coche, situadas en la nariz, que la ballena junta para producir chasquidos.
Los investigadores aún desconocen si los chasquidos son, en realidad, expresiones del tipo “¡mírame!”, a las hembras, o “¡aléjate!” a otros machos, o si se trata de algo completamente distinto. Estas incógnitas se encuentran en plena investigación.

