Vigilancia ambiental revela diferencias entre hepatitis A y E en el AMBA

Un nuevo informe del Boletín Epidemiológico Nacional dio a conocer los resultados del tercer estudio especial de vigilancia ambiental de los virus de la hepatitis A (HAV) y E (HEV) en aguas residuales del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). El trabajo fue realizado en forma conjunta por el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas – ANLIS “Dr. Carlos G. Malbrán” y la empresa AySA, a partir de muestras tomadas en cinco plantas depuradoras entre diciembre de 2022 y septiembre de 2025.
Las plantas incluidas en el monitoreo fueron la Planta Depuradora Norte, Hurlingham, Sudoeste, El Jagüel y Berazategui. A partir de los análisis virológicos, los especialistas observaron comportamientos muy distintos entre ambos virus: mientras que la hepatitis A se detectó de manera esporádica y limitada a algunos puntos de muestreo, la hepatitis E mostró una presencia sostenida y generalizada en todo el sistema estudiado.
En el caso del virus de la hepatitis A, los porcentajes de positividad acumulada fueron bajos, con valores que variaron entre el 0% en la planta de El Jagüel y el 22% en Hurlingham. De acuerdo con el informe, esta baja circulación ambiental es coherente con el impacto de la vacunación obligatoria en Argentina y con el patrón epidemiológico de la enfermedad, que hoy se presenta mayormente como casos aislados, sobre todo en personas adultas.
La situación es diferente para el virus de la hepatitis E. El HEV fue identificado en todas las plantas analizadas y en múltiples momentos del período de estudio, con niveles de positividad que oscilaron entre el 49% en la planta Sudoeste y el 76% en El Jagüel. El documento oficial subraya que se trata de un patógeno emergente, frecuentemente subdiagnosticado en el sistema de salud, lo que implica que su circulación real podría estar siendo subestimada en la notificación clínica habitual.
El informe también aporta datos de caracterización molecular. Para el virus de la hepatitis A se identificó el subgenotipo IA, el predominante en el país, cuyos perfiles genéticos se agruparon con la variante europea VRD_521_2016, vinculada a brotes registrados en poblaciones de hombres que tienen sexo con hombres. En cuanto al virus de la hepatitis E, las secuencias halladas correspondieron al genotipo 3 (clado 3.1), en línea con reportes clínicos previos en Argentina y con su potencial de transmisión zoonótica, es decir, desde animales a humanos.
Ambos virus se transmiten principalmente por vía fecal-oral, ya sea a través del consumo de agua contaminada o de alimentos que hayan tenido contacto con materia fecal infectada. Si bien comparten similitudes en su modo de transmisión y en el cuadro clínico de hepatitis aguda que pueden provocar, presentan diferencias en su comportamiento epidemiológico y en los grupos de población más afectados, lo que exige abordajes específicos de prevención y diagnóstico.
La importancia de la vigilancia en aguas residuales
La llamada vigilancia basada en aguas residuales se consolida en el país como una herramienta estratégica para complementar los sistemas tradicionales de vigilancia epidemiológica. A través del análisis periódico de muestras en plantas depuradoras, las autoridades sanitarias pueden detectar tempranamente la circulación de agentes infecciosos, identificar áreas de mayor riesgo y seguir la evolución de los patrones de transmisión en grandes centros urbanos como el AMBA.
- Permite monitorear virus que muchas veces pasan inadvertidos en la consulta médica.
- Aporta información para orientar campañas de vacunación, prevención y control.
- Ayuda a anticipar eventuales brotes o aumentos de casos en la comunidad.
Con los datos obtenidos sobre hepatitis A y E, las autoridades sanitarias cuentan con un insumo adicional para ajustar las políticas de prevención, reforzar la notificación y el diagnóstico oportuno, y sostener campañas de cuidado en torno al acceso seguro al agua, el saneamiento básico y la higiene de los alimentos.

