Desde junio se encarecen el transporte y los peajes en el AMBA

NewsITe
A partir del sábado 1° de junio, viajar en transporte público y utilizar las autopistas porteñas será más caro. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aplicará un incremento del 4,6% en las tarifas de colectivos, subte y peajes, mientras que en la Provincia de Buenos Aires el ajuste alcanzará el 4,8%, llevando por primera vez el boleto mínimo de colectivo por encima de los $1.000.
Con el nuevo esquema, el boleto mínimo de colectivo dentro de la Ciudad pasará de $753,74 a $788,28 para los recorridos de 0 a 3 kilómetros abonados con tarjeta SUBE u otros medios electrónicos. En el subte, el pasaje tendrá una suba de $1.490 a $1.558, consolidando a este medio como el más caro del sistema metropolitano. En las autopistas Perito Moreno y 25 de Mayo, los peajes en hora pico aumentarán de $6.121,62 a $6.280,78, mientras que en la Illia treparán de $2.544,99 a $2.611,15.
En la Provincia de Buenos Aires, el territorio bonaerense arrastra dos subas previas del 10% y ahora vuelve a actualizar tarifas. El boleto mínimo para el tramo de 0 a 3 kilómetros se ubicará en $1.015,61; de 3 a 6 km costará $1.142,55; de 6 a 12 km, $1.269,50; de 12 a 27 km, $1.523,40; y para más de 27 km llegará a $1.791,02, impactando de lleno en el presupuesto de quienes se trasladan a diario desde el conurbano hacia la Ciudad.
Colectivos, subte y trenes: cómo sigue el cronograma de aumentos
Los colectivos de jurisdicción nacional, que conectan distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires, siguen un calendario de actualización diferente. El 18 de mayo el boleto mínimo ya había subido a $714, y el próximo ajuste, previsto para el 15 de junio, será del 2%, llevando la tarifa inicial a $728,28. Un nuevo incremento de magnitud similar se aguarda para julio.
En el caso de los trenes metropolitanos, el esquema de actualización contempla subas escalonadas: 15% en junio, 13% en julio, 12% en agosto y 10% en septiembre. De este modo, el sistema ferroviario seguirá encareciéndose mes a mes, mientras el subte se mantiene como el medio de transporte con la tarifa más elevada dentro de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde el Gobierno porteño explican que la intención es reducir el atraso tarifario y moderar el nivel de subsidios. Actualmente, la Ciudad cubre cerca del 70% del costo del sistema de colectivos y destina unos 390 millones de dólares anuales al transporte público: 170 millones para colectivos y 220 millones para el subte. En este último caso, los ingresos por boletos apenas cubren el 23,7% del costo total, cuando históricamente la recaudación tarifaria representaba entre el 35% y el 40%.
Impacto en el bolsillo y obras previstas en el sistema
Autoridades consultadas señalan que las actualizaciones buscan “garantizar la continuidad del servicio en un contexto de aumento de costos operativos”, marcado por un incremento superior al 80% entre diciembre de 2023 y septiembre de 2024. El ajuste alcanza a las 28 líneas de colectivos que gestiona la Ciudad, que mantendrán la segmentación por distancia: de 0 a 3 kilómetros, $788,28; de 3 a 6 km, $875,90; de 6 a 12 km, $943,30; y más de 12 km, $1.010,90.
Pese a los incrementos, continuará vigente el sistema de descuentos para pasajeros frecuentes, que otorga rebajas del 20%, 30% y 40% a partir de los 20 viajes mensuales. También seguirán los beneficios de la Red SUBE, el boleto estudiantil, la tarifa social y los pases especiales para jubilados, personas con discapacidad y personas trasplantadas.
Desde la administración porteña remarcan que los mayores ingresos permitirán sostener el plan de inversiones: la compra de 174 coches para renovar la flota de la línea B de subte y otros 40 para las líneas A y C, además del avance en la renovación integral de estaciones y obras de infraestructura destinadas a mejorar la frecuencia y la seguridad.
Peajes más caros y avance del sistema Free Flow
En el capítulo peajes, Autopistas Urbanas (AUSA) justifica el incremento en la necesidad de financiar el mantenimiento de la red vial, que incluye 29 kilómetros de trazas con peaje y otros 21 kilómetros libres, entre ellos las avenidas Cantilo y Lugones y las autopistas Dellepiane, Cámpora y 9 de Julio Sur. Los ingresos se utilizan para tareas de repavimentación, iluminación, señalización y mantenimiento general.
En paralelo, dejarán de funcionar las últimas cabinas de pago manual en la autopista 25 de Mayo. Con esa medida, todo el sistema de autopistas porteñas pasará a operar bajo la modalidad Free Flow, con lectura automática de patentes y Telepase obligatorio, un esquema que promete mayor fluidez en la circulación pero exige a los usuarios adaptarse definitivamente al pago electrónico.
Las autoridades porteñas argumentan que la actualización tarifaria es clave para evitar el deterioro del servicio, pero el impacto en el bolsillo de los usuarios se suma a una larga serie de aumentos que encarecen la vida cotidiana en el Área Metropolitana.

