Mientras que en diciembre de 2023 el kilo de asado -un corte más que tradicional en la mesa de los argentinos- costaba en mostrador alrededor de $5900 o $6000, actualmente tiene un valor de entre $22.000 y $23.500, lo que representa un aumento aproximado del 270 por ciento. El vacio, en tanto, tuvo un 300 por ciento de suba en el mismo período, pasando de $6200 a $25.000, y la carne picada aumentó un 360 por ciento.

El precio de la carne sigue siendo tema de preocupación en las familias nicoleñas a la hora de tener que decidir que cortes llevar o cuanto consumir, ya que los aumentos sucesivos y los sueldos ajustados golpean el bolsillo y pese a los esfuerzos, muchas veces no alcanza.
Los aumentos en los diversos cortes vacunos, alimento que es muy preciado en la mesa de los argentinos, no son novedad. La suba de precios se acumula año tras año e impactа en la economia familiar. En lo que va de la “era Milei”, el aumento de la carne supera el 270 por ciento.
Según datos que se desprenden de un relevamiento en carnicerías nicoleñas realizado por EL NORTE en diciembre de 2023, el kilo de asado al mostrador -al igual que la pulpa- se ofrecia entre $5900 y $6000. Hoy, el asado se ubica entre $22.000 y $23.500 el kilo, lo que representa un aumento del 270%. El kilo de vacio rondaba, a esa fecha, los $6200, cuando actualmente se vende a $25.000 (un 300% de incremento). En el caso de la carne picada, el salto fue de $3000 a $14.000, lo que significa una suba del 360%.
Consumo más bajo de los últimos 20 años
Frente a los precios de la carne vacuna, se observa una fuerte caída del consumo y la tendencia a consumir otras carnes como cerdo y pollo, cuyos precios son notablemente menores. En cortes similares, el cerdo cuesta la mitad que la carne vacuna, mientras que el pollo -si bien mantiene aumentos progresivos se sostiene como la opción más económica.
Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), durante los últimos 12 meses (febrero de 2025 a febrero de 2026), el consumo per capita fue equivalente a 47.3 kilos anuales. Esto significó una reducción de alrededor de 1.2 kilos por habitante por año y una baja interanual del 2.5 por ciento.
El número refleja el registro más bajo en dos décadas y profundiza una tendencia descendente que se mantuvo desde el pico de 69,4 kilos alcanzado en 2008. Este nivel históricamente bajo responde a múltiples factores económicos y productivos, tales como una mayor demanda externa, una menor cantidad de animales que llegan a faena y el arrastre de la sequia de 2022.
Ciccra indicó que estos valores tienen una diferencia de casi 15 kilos por persona comparado con 2005, cuando el indicador oscilatra los 62.2 kilos por persona por año.

