Descubren una gigantesca estructura geológica bajo el hielo de la Antártida oriental

Comprender la forma de las cuencas tiene grandes implicaciones para la ciencia moderna.

Una gigantesca formación geológica sepultada bajo el hielo de la Antártida oriental, compuesta por grandes cuencas subglaciales cubiertas por capas de hielo que en ciertos puntos superan los tres kilómetros de profundidad, ha sido revelada por un estudio publicado en la revista Nature Geoscience. En la investigación participaron científicos de la Universidad de Durham (Reino Unido), entre otras instituciones.

Esta estructura, que abarca una escala continental, es el resultado de un fenómeno llamado extensión rotacional distribuida, un proceso geológico que ocurre cuando la corteza continental se estira y se expande hacia fuera desde un punto central común. Como dibuja un enorme despliegue en forma de abanico, los científicos lo bautizaron como ‘Provincia de Cuencas en Forma de Abanico de la Antártida oriental’.

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La estructura engloba accidentes geográficos bajo el hielo, como las cuencas Aurora y Wilkes, además de la fosa que alberga el lago Vostok, el mayor cuerpo de agua subglacial del planeta.

Un legado tectónico

Después de cruzar mapas de la superficie subglacial con registros geológicos, mediciones magnéticas, sísmicas y de gravedad, así como simulaciones de la corteza y la litosfera, el equipo descubrió que la estructura se originó por procesos tectónicos profundos.

Su evolución probablemente ocurrió en varias etapas ligadas al supercontinente Gondwana y a la posterior separación de la Antártida y Australia, un desprendimiento en el que esta misma estructura pudo haber influido. Además, los expertos calcularon que, si el hielo se derritiera por completo, el terreno se elevaría hasta un kilómetro.

La importancia del hallazgo

Aunque estas cuencas ya se habían analizado antes, este estudio ha revelado que están conectadas y forman una sola estructura unificada. Por este motivo, el hallazgo podría consolidarse como uno de los ejemplos más grandes de extensión rotacional jamás registrados en la corteza terrestre.

Además de abrir nuevas interrogantes sobre la edad real de la estructura y las dinámicas geológicas que le dieron origen, el descubrimiento es crucial para el presente. La geometría de la roca sepultada determina el desplazamiento actual de los glaciares y controla la ubicación de los lagos y cuencas bajo la superficie, lo que podría comprometer la estabilidad de sectores de la capa de hielo antártica altamente vulnerables a la crisis climática.

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