Presos montaron un falso centro de atención al cliente desde la cárcel

NewsITe
Tres internos alojados en la Unidad Penitenciaria N° 35 de Magdalena fueron acusados de integrar un verdadero “call center carcelario” dedicado a estafas telefónicas y virtuales. Entre las víctimas figuran dos jueces de San Isidro: Luis Cayetano Cayuela y Juan Eduardo Stepaniuc. La maniobra incluía la supplantación de empresas de correo, telefonía celular y del propio soporte de WhatsApp para apoderarse de códigos de verificación y cuentas personales.
La investigación se inició el 19 de febrero, cuando el juez Cayuela recibió un llamado de un supuesto empleado del correo Andreani. El falso operador le solicitó un código que el magistrado había recibido en su celular. Al facilitarlo, el delincuente tomó control de su cuenta de WhatsApp y comenzó a contactar a sus allegados pidiéndoles dinero mediante transferencias, haciéndose pasar por él.
Días más tarde, el juez Stepaniuc fue abordado con un ardid casi idéntico. En su caso, logró frenar la maniobra a tiempo luego de ser advertido por un colega sobre este tipo de estafas en crecimiento, que replican conversaciones aparentemente formales y generan confianza para obtener datos sensibles.
Cómo operaba el “call center carcelario”
De acuerdo con fuentes judiciales y policiales, personal de la DDI y de la UFEIC Zona Norte analizó comunicaciones, registros telefónicos e intervenciones ordenadas por la Justicia. Así se detectó que desde ciertos números se efectuaban múltiples llamados diarios a distintas potenciales víctimas, con un patrón común en el discurso y en los objetivos perseguidos.
Los investigadores identificaron al menos tres modalidades de engaño utilizadas por la organización:
- Suplantar al correo Andreani para gestionar supuestas entregas o reclamos.
- Presentarse como operadores de la empresa de telefonía Movistar.
- Hacerse pasar por soporte técnico oficial de WhatsApp.
En todos los casos, el fin era el mismo: obtener códigos de verificación, contraseñas o enlaces de seguridad para apropiarse de líneas de WhatsApp y, desde allí, solicitar transferencias de dinero a contactos confiados de las víctimas.
Allanamiento en la Unidad 35 y detenidos
Las tareas de campo permitieron determinar que los llamados se originaban dentro de la Unidad Penitenciaria N° 35 de Magdalena, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense. Según reconstruyó la pesquisa, los propios internos se referían a la operatoria como “call center carcelario”, y tenían delimitado pabellón, celda y roles dentro de la organización.
Con esas pruebas, la Justicia ordenó un allanamiento en el pabellón 7, celda 3, del penal. En el procedimiento se secuestraron seis teléfonos celulares, cargadores y una tarjeta SIM de la empresa Claro, elementos que habrían sido utilizados para concretar las estafas y mantener el circuito de comunicaciones.
En el operativo también se dispuso la aprehensión de tres reclusos señalados como integrantes de la banda: Gabriel Giménez, sindicado como líder, y sus supuestos cómplices Juan Acuña y Facundo Ponce, todos alojados en la misma celda al momento del allanamiento.
Antecedentes penales y avance de la causa
De acuerdo con la información reunida en el expediente, Giménez cumple una condena de tres años y medio por robo doblemente agravado y arrastra además otra pena de diez años por robo agravado por el uso de armas. El resto de los internos también posee antecedentes y continuarán detenidos mientras avanza la causa por estafas y asociación ilícita.
Desde la UFI de Ciberdelitos Zona Norte remarcan que este tipo de maniobras se apoya en la ingeniería social: el delincuente no vulnera sistemas, sino que convence a la víctima de entregar sus claves.
En el caso interviene la UFI de Ciberdelitos Zona Norte, a cargo del fiscal Patricio Ferrari, junto con el Juzgado de Garantías N° 4. Las autoridades recuerdan a la población que ninguna empresa seria solicita códigos de verificación ni contraseñas por teléfono o mensajería, y recomiendan extremar los recaudos ante llamados que pidan datos personales o financieros, aun cuando parezcan provenir de fuentes confiables.

