Así lo resumió una de las personas que se comunicó con este diario para dar cuenta de la crítica situación que atraviesan los y las trabajadoras del centro de salud. “Nos quieren obligar a firmar una carta en la que se afirma que es mentira el mal funcionamiento de la Clínica y el destrato al personal”, afirma una de las personas que se comunicó con EL NORTE. Aún no se regularizó la deuda salarial que la empresa mantiene con el personal. Denuncian que el Sindicato (ATSA) “arregló” con los empresarios.

De la redacción de EL NORTE
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La angustia que viven trabajadores y trabajadoras de Clínica San Nicolás se profundizó en las últimas horas, a partir de lo que los propios empleados del centro de salud definen como “un apriete” de parte de los propietarios de la empresa.
“Vivimos una cacería de brujas. Ahora nos quieren obligar a firmar una carta en la que se afirma que es mentira el mal funcionamiento de la Clínica y el destrato al personal. Así que no se sorprendan si sale esa carta con firmas”, sostienen quienes se comunican con EL NORTE para denunciar irregularidades de funcionamiento y, fundamentalmente, los incumplimientos salariales.
“Seguimos sin cobrar”, explican. Además, cuentan que desde agosto de 2025 perciben únicamente el 80% de sus salarios, abonados en dos depósitos mensuales. “Este mes solo se nos ha depositado el 40% del sueldo correspondiente. Al día de la fecha, ningún directivo ni autoridad de la clínica ha dado la cara, brindado explicaciones o establecido una fecha de pago para el saldo restante. Domina el silencio absoluto y la falta de empatía por parte de la patronal”, manifestaron. También relatan que no percibieron el aguinaldo.
Como si ello no fuera suficientemente angustiante, afirman que la representación gremial de ATSA “no existe”. “El sindicato claramente arregló con ellos porque el delegado afirmó que le pidieron parar el quilombo. Y seguimos sin cobrar”, manifestaron en contacto con este diario. Vale agregar que EL NORTE se acercó a la Clínica San Nicolás para dialogar con los trabajadores. Pero el miedo imperante queda expuesto al primer contacto.

