Una caminata por el centro que terminó en denuncia policial

NewsITe
Una mujer de Jesús María, en la provincia de Córdoba, denunció que su hija de 14 años fue atacada y mordida por un joven identificado con la subcultura conocida como “therian”, mientras ambas caminaban por una zona céntrica de esa ciudad ubicada a unos 180 kilómetros al norte de la capital provincial.
El episodio, que generó fuerte conmoción entre vecinos y comerciantes del área, ocurrió en una plaza céntrica donde se desarrollaba un encuentro de jóvenes que integran este movimiento. Según el relato de la madre, uno de ellos se aproximó a la adolescente sin mediar palabra y le dio una mordida en el tobillo, provocándole una herida visible que debió ser atendida.
De acuerdo con lo reconstruido por Noticias Argentinas, el presunto agresor forma parte del grupo de personas que se autodefinen como “therians”. Se trata de una subcultura cuyos integrantes aseguran sentirse identificados espiritual o psicológicamente con animales —como perros, gatos, zorros o lobos—, y suelen usar máscaras o elementos estéticos que imitan rasgos de esas especies.
Testigos indicaron que, al momento del ataque, el joven se encontraba en lo que en ese ámbito llaman “shift”, un estado en el que afirman experimentar sensaciones y comportamientos más cercanos a los de un animal que a los de un ser humano. En esas circunstancias, algunos imitan movimientos cuadrúpedos, gruñidos o gestos propios de los animales con los que se identifican.
Qué es la subcultura “therian” y por qué genera debate
Los grupos “therian” se expandieron en los últimos años a través de comunidades en redes sociales y encuentros presenciales organizados en distintos puntos del país. Sus miembros suelen presentarlo como un espacio de pertenencia y expresión personal, aunque su irrupción en ámbitos públicos todavía despierta desconocimiento y controversias.
Especialistas en comportamiento adolescente advierten que, más allá de la particularidad de esta identidad, cualquier conducta que implique agresión física constituye un hecho que puede derivar en responsabilidades penales, especialmente cuando las víctimas son menores de edad. En este caso, la denuncia de la madre apunta a determinar si hubo lesiones y si corresponde imputar al joven por el ataque.
Investigación y posibles consecuencias legales
- La familia de la menor habría recurrido a la atención médica para constatar la lesión provocada por la mordida.
- Con ese informe, la mujer formalizó la denuncia para que se investigue al joven involucrado.
- La Justicia deberá determinar la identidad del agresor y su edad, datos clave para definir eventuales cargos.
“Más allá de la autopercepción o la pertenencia a una subcultura, no existe justificación para un ataque físico a otra persona”, señalan juristas consultados ante casos similares.
El episodio reabre el debate sobre los límites entre la libertad de expresión y el respeto a la integridad física de terceros en espacios públicos. Mientras avanza la investigación, autoridades locales analizan reforzar la presencia de personal de seguridad en plazas y zonas de encuentro juvenil para prevenir nuevos incidentes.

