El Congreso analizó la encíclica de León XIV sobre dignidad humana e inteligencia artificial

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En la antesala de la histórica visita del papa León XIV a la Argentina, el Congreso nacional fue escenario de un intenso debate en torno a la encíclica “Magnifica Humanitas”, el documento papal que reflexiona sobre la protección de la persona humana en tiempos de inteligencia artificial. El encuentro, que se llevó a cabo en el Salón de Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados, reunió a referentes políticos, religiosos y académicos.
La jornada fue organizada por el diputado nacional de Unión por la Patria y ex embajador ante la Santa Sede, Eduardo Valdés, y contó con la presencia del presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, y de la secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina del Vaticano, la teóloga Emilce Cuda. También asistieron ex cancilleres, funcionarios de áreas de Culto y dirigentes de distintos espacios políticos, en un marco de sala colmada.
“Magnifica Humanitas” es la primera encíclica de León XIV y aborda el impacto de las nuevas tecnologías sobre la vida cotidiana, el trabajo, la organización social y la democracia, desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia. El texto pone el foco en la dignidad humana como criterio central para orientar el desarrollo de la inteligencia artificial, y advierte sobre los riesgos de que el progreso técnico se desvincule de valores éticos y del bien común.
La dignidad humana frente al avance tecnológico
Al abrir el encuentro, Valdés subrayó que la encíclica plantea un llamado de atención a gobiernos, empresas y ciudadanía sobre el rumbo que está tomando la innovación tecnológica. Según destacó, el Papa insiste en que cada avance debe estar al servicio de la persona y no al revés, y que el uso de la inteligencia artificial debe resguardar la libertad, la verdad, el trabajo digno y la participación democrática.
En la misma línea, monseñor Colombo compartió la mirada del episcopado argentino sobre la llegada de León XIV al país, y la vinculó con el legado de Francisco. Planteó que la nueva etapa del pontificado no implica una ruptura, sino una continuidad enriquecida por la perspectiva de León XIV, a quien definió como un “intérprete” de los desafíos contemporáneos.
Durante el panel, Emilce Cuda llevó el debate al terreno social, al advertir sobre la creciente preocupación del Vaticano por la salud mental, especialmente entre jóvenes. Señaló que el aumento de casos de suicidio juvenil obliga a interrogarse sobre el futuro y sobre las condiciones culturales y económicas que impiden a muchos proyectar una vida posible, e instó a que la política diseñe respuestas concretas.
Consenso interreligioso y mirada hacia el futuro
La directora general de Cultos de la Ciudad de Buenos Aires, María del Pilar Bosca Chillida, remarcó el valor simbólico de la visita papal en un país que, pese a las tensiones económicas y políticas, mantiene una fuerte convivencia ecuménica. Desde su perspectiva, la presencia de León XIV ofrece una oportunidad para reforzar el diálogo entre credos y mostrar, en un escenario internacional marcado por conflictos bélicos, que en la Argentina las religiones pueden convivir en paz.
- Asistieron representantes de la Iglesia Católica, de comunidades musulmanas y de otros credos, junto a dirigentes políticos de diferentes partidos.
- El debate giró en torno al rol de la tecnología en la vida cotidiana, la protección de los sectores más vulnerables y la necesidad de políticas públicas con enfoque humano.
Entre los presentes se encontraron los ex cancilleres Jorge Taiana y Felipe Solá; el ex embajador ante la Santa Sede Carlos Custer; el teólogo islámico Marwan Gill; dirigentes como Victoria Morales Gorleri y la periodista Bernarda Llorente; además de diputados nacionales de distintas bancadas, lo que dio al encuentro un carácter transversal.
“El progreso tecnológico tiene que estar al servicio de la dignidad humana”, remarcó Eduardo Valdés al destacar el núcleo del mensaje de la encíclica Magnifica Humanitas.
Con la inminente llegada de León XIV al país, el debate en el Congreso funcionó como anticipo de una agenda que combina fe, ética y política pública. La encíclica dejó planteado un interrogante central: de qué manera la Argentina, en medio de una profunda crisis social y económica, puede incorporar la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías sin resignar derechos, igualdad de oportunidades ni el horizonte de una sociedad más justa.

