Polémica en el sur porteño por el cambio de nombre de Villa Riachuelo

NewsITe
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires abrió un inédito proceso de consulta para evaluar el cambio de nombre de Villa Riachuelo, el barrio más austral de la Capital Federal. A través de un correo electrónico enviado a vecinos de la Comuna 8, la administración de Jorge Macri invitó a participar en una encuesta online para opinar sobre la denominación actual del barrio y proponer alternativas.
El mail, que lleva como consigna “Participá en la elección del nuevo nombre de tu barrio”, fue remitido a habitantes de Villa Riachuelo, Villa Lugano y Villa Soldati. En el cuestionario se pregunta, entre otros puntos, si los vecinos se sienten identificados con el nombre vigente, si consideran que refleja la historia, la cultura y la identidad local, y qué aspectos valoran de su lugar de residencia.
Desde el Ejecutivo porteño explican que la iniciativa surgió a partir de inquietudes planteadas en reuniones vecinales. “Queremos invitarte a ser parte de un proceso abierto para aportar tu visión sobre la denominación del barrio. Esta iniciativa está pensada para que entre todos logremos que el barrio nos represente de la mejor manera”, sostiene la comunicación oficial dirigida a los frentistas.
Un barrio pequeño, entre el Autódromo y el Riachuelo
Villa Riachuelo es, en términos de superficie habitada, uno de los barrios más pequeños de la Ciudad. La zona residencial ocupa una franja aproximada de 9 cuadras de ancho por 11 de largo, contigua al corazón de Villa Lugano y sin una división geográfica fácilmente reconocible. Esta cercanía explica que muchos vecinos se autoperciban como parte de Lugano antes que de Riachuelo.
El resto del territorio está dominado por grandes espacios emblemáticos para el sur porteño: el Autódromo Oscar y Juan Gálvez —unas 150 hectáreas—, el Parque Sur y la Reserva Ecológica del Lago Lugano. Los límites oficiales del barrio se ubican entre Lisandro de la Torre, Unanué, la Avenida General Paz, la Avenida 27 de Febrero, la Avenida Escalada y la Avenida Coronel Roca, volviendo otra vez hasta Lisandro de la Torre. Se calcula que allí residen unas 14.000 personas.
Un debate vecinal que gana fuerza en redes
La propuesta de cambiar el nombre no pasó desapercibida y ya genera controversia. En grupos de Facebook e Instagram de la zona comenzaron a multiplicarse los comentarios a favor y en contra, aunque gran parte de la discusión se da fuera de internet, entre charlas de vereda y encuentros informales, ya que muchos vecinos aseguran no recibir o no revisar el correo oficial de la Ciudad.
- Críticas a las prioridades de gestión en la Comuna 8.
- Vecinos que reclaman que no se toquen nombres tradicionales del sur porteño.
“Es increíble que con todo lo que necesita ser debatido y consensuado en esta comuna se esté hablando de cambiar el nombre del barrio”, cuestionó una vecina en redes sociales, en línea con quienes piden que se prioricen problemas como infraestructura, seguridad y servicios.
Otros residentes comparan la situación con barrios del norte porteño, como Recoleta o Belgrano, donde no se plantean cambios de denominación, y advierten sobre el riesgo de que la discusión termine profundizando desigualdades simbólicas entre el norte y el sur de la Ciudad.
Raíces históricas de Villa Riachuelo
La historia del barrio se remonta a fines del siglo XIX. En 1888, la Sociedad de Tierras General Pobladora obtuvo un permiso para dragar el cauce del Riachuelo en los últimos 33 kilómetros de su recorrido. Si bien aquellas obras nunca se concretaron, quedó definido el trazado de una planta urbana para una villa, que dio origen al nombre “Villa Riachuelo”. Con el tiempo se abrieron calles, se instalaron tambos y chacras y la zona comenzó a poblarse de manera paulatina.
A partir de 1900, con la llegada del ferrocarril al paraje cercano donde luego nacería Villa Lugano, el área ganó impulso. El trazado de las calles —salvo en la zona del Autódromo— mantiene el clásico damero porteño. Hoy las arterias interiores conservan un ritmo tranquilo, en contraste con las avenidas perimetrales que concentran el tránsito pesado y conectan al barrio con el resto de la Ciudad y el conurbano.
El proceso de consulta abierto por el Gobierno porteño no implica, por ahora, una decisión tomada sobre el cambio de nombre, pero anticipa una discusión de fondo sobre identidad barrial, memoria histórica y representatividad en uno de los sectores más postergados del mapa porteño.

