Bolsonaro acorta distancia y queda en empate técnico con Lula

NewsITe
La segunda encuesta de Datafolha de cara al balotaje presidencial del 25 de octubre en Brasil muestra un escenario extremadamente ajustado entre el candidato opositor Flávio Bolsonaro (PL) y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT). Según el relevamiento, Bolsonaro reúne el 47% de la intención de voto frente al 45% de Lula, lo que configura un empate técnico dentro del margen de error.
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Si se consideran solo los votos válidos —es decir, excluyendo blancos, nulos e indecisos— Bolsonaro aparece con el 51% y Lula con el 49%. La medición incorpora el clima político posterior a las masivas movilizaciones tanto a favor del mandatario como del líder petista en distintas capitales brasileñas, con especial visibilidad en la Avenida Paulista de San Pablo y en ciudades como Río de Janeiro y Brasilia.
En comparación con la encuesta anterior de Datafolha, Bolsonaro cae dos puntos (pasó del 49% al 47%), mientras que Lula se mantiene estable en el 45%. De este modo, la distancia entre ambos se achica de cuatro a dos puntos porcentuales, ratificando un escenario sumamente competitivo y abierto.
Dónde gana cada candidato: regiones y sectores sociales
El desglose por regiones muestra un país claramente dividido. Bolsonaro se impone en el Sudeste, la región más poblada y con mayor peso electoral, donde alcanza el 51% frente al 41% de Lula. También lidera de manera holgada en el Sur, con un 62% contra el 29% del presidente.
Por nivel socioeconómico, Bolsonaro se fortalece en la clase media, que representa el 37% de los encuestados, con el 55% de respaldo frente al 40% que declara preferir a Lula. Entre los votantes evangélicos, el candidato del PL conserva una amplia ventaja de 62% a 29%, aunque con una caída de siete puntos respecto de la medición previa, todavía dentro del margen de error específico para ese segmento.
Lula, por su parte, consolida su fuerza entre los votantes de menores ingresos: en los sectores más pobres obtiene el 53% de la intención de voto frente al 38% de Bolsonaro. El líder del PT también aventaja a su rival entre los católicos (52% a 42%) y domina ampliamente en el Nordeste, un bastión histórico del lulismo, donde se impone 61% contra 32%.
Brecha de género y niveles de rechazo
La encuesta revela además una marcada diferencia por género. Entre las mujeres, Lula registra una ventaja de nueve puntos, con el 49% de apoyo contra el 40% de Bolsonaro. El ex capitán del Ejército, en cambio, lidera entre los hombres con el 52% frente al 40% del actual mandatario, reproduciendo una polarización que se viene observando en elecciones anteriores.
En cuanto a los niveles de rechazo, Datafolha señala que el 46% de los entrevistados afirma que no votaría a Lula de ninguna manera, el mismo registro que en la medición previa. Bolsonaro, en tanto, presenta un índice de desaprobación del 44%, un punto por encima del sondeo anterior, cuando se ubicaba en el 43%. Además, el 3% de los votantes dice rechazar a ambos candidatos, mientras que el 7% declara que no rechaza a ninguno.
Evaluación del gobierno y motivaciones de voto
La gestión de Lula también fue evaluada por el instituto. El 50% de los consultados desaprueba su gobierno (un punto más que en la medición anterior), mientras que el 48% lo aprueba, porcentaje que se mantiene estable. En la evaluación cualitativa, el 41% considera que la administración es “mala o terrible”, el 35% la califica como “buena o excelente” y el 23% la define como “regular”.
Datafolha indagó además sobre las motivaciones del electorado. Entre quienes eligen a Bolsonaro, el 74% afirma que lo hace porque lo considera el mejor candidato, y el 17% reconoce que su principal impulso es evitar el triunfo de Lula. En el caso del presidente, el 83% de sus votantes dice apoyarlo por creer que es la mejor opción, mientras que el 12% señala que su voto busca impedir la llegada de Bolsonaro al poder.
El sondeo de Datafolha entrevistó a 2.520 personas mayores de 16 años entre el 13 y el 15 de octubre, con un margen de error de dos puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%.
Con un escenario tan ajustado y altos niveles de polarización, el tramo final de la campaña promete intensificarse, con foco en la disputa por los indecisos y la movilización de los núcleos duros de cada fuerza, en un Brasil nuevamente partido en dos mitades casi simétricas.

